11 may. 2018

Anoche soñé contigo

Anoche soñé contigo.
Llevaba bastante tiempo sin recordar sueños bonitos y, de hecho, estoy segura de que si no escribo esto ahora acabe olvidándolo dentro de un par de horas.
Trabajábamos cerca el uno del otro. Yo, en mi mismo y tedioso puesto; tú, camarero en un bar bastante bonito, forrado con maderas oscuras, en la barra de licores, como un bar de película clásica. Uniformado del mismo estilo, en colores granate, blanco y negro. Guapísimo, de verdad. Oh, pero un poco más gordito, con lorcillas pellizcables como a mí me gustas.
En realidad la historia era un poco lo de siempre. El tonteo que no llegaba a nada, pero yo hacía hasta lo imposible por ir a verte. Tú te escapabas pero como queriendo quedarte, con una de cal y otra de arena. ¿Que cómo lo sé? Por la sonrisita pícara que ponías.
No recuerdo diálogos, ni situaciones precisas. Recuerdo que te pedí chupitos para compartir contigo. Te recuerdo limpiando una jarra de cerveza con una servilleta de tela demasiado blanca. - Si, lo se, bastante cliché de camarero, pero oye, te pegaba bastante. -
Hacía tiempo que no soñaba contigo y había olvidado lo bien que me levanto por las mañanas después. Es curioso esto del subconsciente. Son ridículas las sorpresas que nos deja la noche. Quien sabe las sorpresas que nos puede deparar el futuro, es lo bonito de la vida. La posibilidad de que esos sueños lleguen a cumplirse, aunque sea para saldar una vieja deuda, un sueño real de esos que quieres ver cumplidos antes de morir. No se tú, pero yo todavía cuento con ello.

19 mar. 2018

El subconsciente

Resulta curioso el funcionamiento del subconsciente.
Se que me repito más que el ajo con mi continua admiración por todas las capacidades del cerebro, pero es la verdad, hay tanto por descubrir...
Aunque mi "asombro" -entre comillas porque tampoco nos emocionemos demasiado- de hoy viene dado por un sueño curiosamente puntual. A lo mejor por las fechas, aniversarios que están a la vuelta de la esquina; por el hecho de que sepamos emular casi a la perfección comportamientos de otra persona que ya no forma parte activa en nuestras vidas y, por el contrario, interpretar roles personales que jamás llevaríamos a cabo. En resumidas cuentas, anoche soñé que tenía la urgencia de plantar tres árboles sí o sí, saliese el sol por donde saliese.
Vale, de las tres cosas que hay que hacer en la vida para convertirse en una persona realizada sólo he llevado a cabo una y de una forma desastrosa, a mi propio juicio. No tengo prisa por plantar el hijo y parir el árbol. O como quiera que funcione eso.
Resulta curioso el funcionamiento de nuestro cerebro, lo vívidos que parecían ciertos momentos. La sensación al despertar de que realmente había mandado aquel mensaje y, consecuentemente, había recibido una respuesta escalofriantemente real.
Pienso que todavía nos quedan muchas cosas por descubrir de nuestro cerebro, esa máquina tan sofisticada que juega con nuestras emociones. Algo, de hecho, tan subjetivo, que dudo encontrar una respuesta empírica a corto plazo. Así que, por ahora, mi más sincera admiración. Sin subjetividad. Sin emociones. Borrar y seguir. Gracias, estimada máquina mía, por hacerme despertar un poquito más reflexiva.

22 feb. 2018

Te echo de menos

Hola cariño.

Ya, ya lo se, ni esto es WhatsApp ni este es nuestro chat. Déjame cinco minutos. Estoy practicando. O cogiendo energías. O autoconvenciéndome. Todavía no estoy segura.

Me he estado acordando muchísimo de ti. No se si por las hormonas, por la situación, porque hace ya un mes... o más. Fíjate que hay días que recuerdo sin problema, pero ese no.

Recuerdo lo que sentía.

Recuerdo que trabajé de tarde.

No recuerdo mucho más.

Recuerdo que pasaron varias semanas hasta que volviste a hablarme.

Recuerdo que el dolor era extraño. Como si lo estuviese sintiendo otra persona y no yo misma.

Recordé cómo empañábamos los cristales de la ventana antes del invierno, el te amo que dije entre besos, los últimos besos salados por las lágrimas de la despedida.

Te recuerdo cada día mientras me pregunto infinidad de cosas. Si volveré a ver esos ojazos otra vez mirarme de aquella manera tan hermosa. Si volveré a probar esos labios dulces que dejaron bombones en los míos.

Déjame que te utilice por un momento de oráculo. Y de paño de lágrimas al mismo tiempo.
Dime que somos nosotros mismos los que regimos nuestras decisiones, nuestros destinos y nuestra suerte.
Dime que no existe tantísima maldad en el mundo como la que he visto a lo largo de estos años. Dime que mi suerte es la que es porque el futuro me tiene deparado algo diferente.
Dime que no hay terceras personas que tengan un papel en ello.
Dime que soy lo fuerte que digo ser para seguir sobreviviendo.
Dime que saldré viva y victoriosa de todo esto. Dime que voy a ganar y seguiré luchando hasta el último segundo.

Dime cómo estaré dentro de 5 años.
Dime, por favor, que todo será distinto. Que la vida es cambio, que soy joven y todavía pueden pasarme muchísimas cosas. Y que volverás a mi lado, para luchar juntos y querernos cada día más que el anterior.
Dime que seguir soñando merece la pena, porque así sea por aburrimiento, el universo termina dándote lo que le pides.
Dime que el amor y la bondad triunfan al final y que eso de que los malos siempre ganan es todo mentira.
Dime que el cambio está a la vuelta de la esquina, que lo mejor está por venir.
Dime que todavía queda gente en la que poder confiar, que no todo está perdido.

Dime lo que quiero escuchar, que aunque sea una falsa ilusión, me ayudará a seguir en pie.

17 feb. 2018

Click

Estaba pensando en empezar con un "¿Te acuerdas de la película "Click"?"
Pero a lo mejor ni siquiera la has visto. Vale, tiene ya su tiempo, pero yo misma la vi hace relativamente poco.

Empecemos por el principio. Un mando azul que te permite controlar el tiempo. Tu tiempo. En función de tus decisiones avanzas o retrocedes o pausas el mundo a tu antojo. Repito: en función de tus decisiones. En la película, él había decido prosperar en su trabajo, ser el mejor, y ello había desencadenado en perder a su familia. Su mujer se fue con otro, sus hijos se distanciaron, pero llegó a ser el mejor arquitecto del mundo. Pero no es ahí a donde quiero llegar. Es al hecho de ser "plenamente consciente" del momento que estás viviendo. De tener los 5 sentidos puestos en donde estás, quién eres, qué te está sucediendo.

En un determinado momento de tu vida formulas tu deseo: "quiero llegar a ser la mejor en el terreno laboral. Quiero tener una casa propia, un perro, un coche bueno, un novio que me quiera y formar una bonita familia". Le vas añadiendo detalles al sueño: "Quiero ser empresaria. Quiero ser escritora. Quiero tener un sueldo fijo sin preocupaciones. Quiero un trabajo en el que reírse no est´é mal visto. Quiero rodearme de gente que encaje conmigo". "Quiero que mi coche sea un mini aunque gaste muchísimo". "Quiero que en mi casa haya una habitación dedicada al saber. Un estudio forrado de libros, con un escritorio largo de madera y el sillón más cómodo del mundo para sentarme a leer". "Quiero un compañero que sea romántico pero rudo, impenetrable pero blandito como un oso de peluche. Que haga todo por mí y yo lo haga todo por él. Que sea un buen amante y un buen padre. Un buen hombre".

Y pierdes tiempo, energía y consciencia en formular y moldear todos y cada uno de los aspectos de esos sueños. Quieres una cartera lo suficientemente llena como para vivir sin preocupaciones y permitirte salir a comer fuera una o dos veces al mes. Quieres autonomía, libertad, tiempo para pensar, para sentirte realizada. Escribir el libro, plantar el árbol, parir el crío. Todas esas cosas que obviamente están sujetas a discusión, no las creo a pies juntillas, llevan toda la vida instauradas y bien es sabido que las cosas cambian y evolucionan. Aunque no me gustaría saber, al paso que vamos, cuales serán las tres cosas que hacen a un ser humano sentirse realizado. Escribir el libro por lo visto si puede seguir en la lista, tener un hijo se está diluyendo un poco teniendo en cuenta la situaci´òn mundial, y plantar el árbol debería ser una obligación, no estar sujeto a una realización personal "opcional".

Me estoy yendo un poco por las ramas, nunca mejor dicho. Con todas las metáforas que he usado últimamente debería ir consiguiendo semillas de algo y plantar mi árbol, a lo mejor así las ramas de mi vida se reconducen.

En fin, a donde yo quería llegar es a los momentos de plena consciencia. Los momentos en los que sabes que estás, que eres, que tienes el mando en la mano y no estás apretando ningún botón. Tu vida 100% real. Volviendo a la película, esos tramos de tiempo entre un golpe de botón y el resultado, eran vividos por el protagonista como si de un autómata se tratase. Un zombie que iba a trabajar y contestaba con frases hechas, preprogramadas. Sin consciencia. Sólo una rutina. Lo mismo día tras día. Horarios, trabajo, comida, coche, sueño y vuelta a empezar. Así es como me siento. Como que no soy yo misma, que en algún momento de mi vida apreté el botón de avance rápido y "despertaré" en algún punto del futuro esperando ver alguno de esos sueños hechos realidad. Porque ya ni siquiera todos, el del trabajo o el coche son los que van ganando terreno. Los de la autonomía. Y temo que, conociendo las leyes de la vida, del universo (metafórico, obviamente), de lo que quiera que sea que rige esto, el resultado sea diametralmente distinto de todo lo que alguna vez he soñado o imaginado.

Puede que sea al mismo tiempo lo bonito y lo horrible de la vida misma; la impredecibilidad, el hecho de evaluar un abanico de años de cambio y decir "si me lo hubiesen contado hace 10 años no me lo habría creído". Y lo mejor de todo es que estoy segura de que absolutamente a todos nos ha pasado. A TODOS. La duda es si todos hemos estado plenamente conscientes del trayecto o hemos centrado nuestros esfuerzos en esperar que el avance rápido termine y vernos en el punto donde creemos que nos sentiremos plenos, realizados, conformes y felices.

Puede que "conforme" tampoco sea la palabra adecuada. Siempre es bueno ser un poquito incorformista, para mantener la chispa viva, para no bajar la guardia y seguir avanzando, seguir descubriendo y seguir aprendiendo.

¿Mi deseo ahora mismo? Detener el avance rápido, disfrutar de las pequeñas cosas y nunca dejar de sonreír, le pese a quién le pese. El futuro siempre llega, cada etapa termina y deja espacio a algo nuevo. La historia es cíclica y no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.

Click!

28 ene. 2018

Sigo esperando por la nieve

Hoy te echo de menos un poco más de lo habitual. Un poco mucho. Bastante.
Puede que sea por el frío, por las hormonas o por ambas.
Por la música indie romántica, por las fotos, por mi cama, tan grande y fría ahora.
Puede que sea por las fechas, por pensar que, de haber tomado otro rumbo, estarías aquí conmigo ahora, dándome calor con abrazos y esos besos que me volvieron adicta día sí y día también.

Puede que no sea lícito sentir estas cosas ahora. O puede que si. No estoy segura de nada en absoluto. Ni siquiera en estar echándote de menos en este preciso instante, con la lluvia golpeando con suavidad mi ventana.

Llegaste cuando no te estaba esperando, y te recibí con los brazos abiertos, con el corazón en bandeja, pero tuve que dejarte marchar, por cosas mayores, por cosas externas, por mí misma en cierto sentido, y en cierto sentido también por ti mismo.

Ambos soñamos con echar a volar juntos, pero sólo uno tenía las alas desplegadas listas para volar hacia el sol. Tengo miedo de convertirme en Ícaro y que mis alas se terminen derritiendo por ser tan ambiciosa, por no saber conformarme, pero es algo que va en mi, no lo puedo remediar.

Me he estado planteando durante todo este tiempo si es que hay algo que falla en mi. Ese vacío que siento a veces. Ese hielo del que pienso que está hecho mi corazón, o lo que quiera que haya dentro de mi pecho manteniéndome viva, -que no caliente, todo sea dicho-.

En cierto momento pensé que no sería capaz de volver a enamorarme y la vida me hizo darme de bruces contra el suelo cuando te volví a ver. Pero que injusta y cruel poniendo tantas barreras, tantas convenciones sociales que "se supone que debemos cumplir". Había muchas cosas que envidiaba de ti. Me daba rabia no ser capaz de poder vivir de la misma forma, con la misma actitud. ¿Por qué a mi se me dio el juego configurado en el modo difícil? Si no estoy destinada a hacer nada relevante para la historia, ¿por qué tanto esfuerzo? ¿por qué no un modo fácil para una vida sencilla más? Una entre 7 billones, entre las cuales las hay mejores y peores, lo se. Aquí tenemos la condición humana, siempre hay algo por lo que quejarse. Siempre hay algo que anhelar después de haberlo dejado escapar.

La gente suele deshacerse de los regalos, de los recuerdos, porque les evocan dolor. Yo no pienso hacerlo, porque mire donde mire te veré a ti, sonriéndome, diciéndome lo preciosa que me ves, lo mucho que me quieres, lo geniales que son mis besos, lo bien que te sientes conmigo; te veré haciéndome reír, contándome tus secretos, tus preocupaciones, tus sueños y tus pesadillas. Te veré con el sol de la tarde bajo la cascada en mitad de la laurisilva, te veré delante de un café mientras me coges de la mano, y bajo la luz de la luna con el rugir del mar de fondo, en aquel mirador en donde deseé con todas mis fuerzas que aquel día no se terminase nunca, donde me diste una de las veladas más mágicas de toda mi vida. Veré nuestro primer beso, tan cargado de miedo como de ganas y que evoco siempre que el frío me paraliza en días como hoy. La primera vez que olí tu piel, que la probé a grandes bocados, que besé y acaricié mientras entre nosotros el tiempo se detenía pero el reloj corría más rápido que nunca. Veré los "te quiero" gritados desde el barco, recibidos en el puerto entre lágrimas de amor, de tristeza, de impotencia y de miedo. Pero sobre todo de amor.

Hoy te echo de menos más de lo normal, pienso en que lo bueno, si breve, dos veces bueno pero, también, dos veces más anhelado. Tres veces. Diez. Cientos.

Hoy te echo de menos más de lo normal, pero la vida da muchas vueltas y nunca sabemos dónde iremos a parar. Pienso en la mala suerte que he tenido en cuanto a amores, pero nunca en la buena suerte que fue tenerte. Gracias por haber pasado por mi vida. Aunque no descartemos nada, el futuro está por venir y nadie sabe que traerá consigo.

Como la nieve que no termina de caer mientras el frío arrecia. Vuelve, arrópame y dime que todo va a salir bien. Que seremos felices. Dragón y princesa con su final feliz.

7 oct. 2017

Recuerdos

Quizás hoy no ha sido el día adecuado para ponerse a mirar fotos antiguas. Si ya estoy sensiblera desde ayer, puedes imaginarte la de recuerdos que se me vienen con todas y cada una de las fotos almacenadas -que no son pocas, te lo aseguro-.

¿Que por qué estoy mirando fotos antiguas? Los retos de internet, que acaban liando. Quiero hacer a partir de mañana el «Draw my life stages» y mentiría si dijera que el último estadio no me está costando. Además de que el elegir solamente una foto para cada etapa también es tarea complicada.

No quiero comerme el coco, y menos a una hora de tener que salir de aquí para ir a trabajar. ¡Último empujón de la semana! Pero yo no vine aquí a hablarte de lo cansada que estoy ni del poco tiempo que tengo para mí durante la semana. Tampoco de lo duro de la vida ni de las malas decisiones que tomamos en el camino, porque es cierto, todos las tomamos, ninguno somos perfectos, si no, invito al que no haya cometido un error en su vida a que venga a verme. De verdad, tengo café y conversación amena.

Vengo para intentar desenmarañar un poco el torbellino de emociones que he sentido viendo todos y cada uno de esos recuerdos, que en realidad son una enésima parte de los recuerdos completos. Si, hay cosas que no siguieron igual por culpa mía, y lo asumo; hay cosas que no siguieron igual por culpa de las otras partes, y convivo con ello; pero, ¿sabes lo más bonito? Que todos y cada uno de ellos vienen a mi mente con cariño. No hay rencor, no hay malos sentimientos, no hay tristeza en sí misma, simplemente... nostalgia, morriña... recuerdos de etapas, de nuestra tierna juventud en la que a veces hicimos cosas que no estaban del todo bien, pero de alguna forma teníamos que aprender. Me pregunto que hubiese pasado de haber tomado otros caminos, de haber reaccionado debidamente en esas situaciones, aunque, ¿qué habría sido en sí "reaccionar debidamente"? Es algo que nunca sabremos. ¿Te acuerdas del árbolito y las ramas que crecen según elijas? Pues eso.

Ayer estaba más triste por mí misma, por mi propia vida, por lo que me ha tocado lidiar. Si me pongo a contarte en profundidad me llamarás pretenciosa, así que supongo que puedes ir haciéndote una idea. Hoy, a pesar de todo, estoy triste pero con un puntito de felicidad, de pensar en que he vivido momentos maravillosos entre todo lo gris de la vida. Ha habido explosiones de color que ha merecido la pena con creces vivir y que son marcas imborrables.

En verdad no puedo quejarme, las cosas me van bien, tengo trabajo, tengo amor, tengo una "estabilidad" hasta próximo aviso, que es la mayor estabilidad que uno puede desear hoy día, desgraciadamente, pero menos da una piedra. No me puedo quejar, de hecho, no me estoy quejando, ni quiero hacerlo. Puedo decir abiertamente que soy feliz. Una mujer un poquito cansada del ajetreo, pero feliz. Con dudas, con temores, pero, ¿quién no los tiene?

Me gusta la vida que he tenido, que estoy teniendo, y tengo la firme sensación de que la que me queda por tener será maravillosa también. Que hay algo ahí preparado para mi que ni siquiera soy capaz de imaginar y que compensará con creces todos los baches del pasado, como ha ido pasando hasta ahora con todas esas explosiones de color.

Llegados a este punto sólo tengo un par de cosas que declarar para despedirme. A las personas que han ido quedando en el camino por circunstancias de la vida, os echo de menos; a esas a las que he alejado yo misma por mis actos, por mis decisiones; lo siento muchísimo; a aquellas con las que la cosa no funcionó, gracias por haberme enseñado esas lecciones de vida que tengo hoy; a todas aquellas con las que he reído, llorado y compartido tantas anécdotas, simplemente gracias. Siempre tendréis un sitio especial en mi corazón y en mi memoria.

La vida da muchas vueltas y nunca sabemos en donde vamos a ir a caer. Lo único que nos queda es seguir creando recuerdos maravillosos. No es vivir en el pasado, es tener un depósito de reserva para coger energía y seguir adelante. Porque las cosas que se recuerdan con amor te dan una fuerza indescriptible.

8 sept. 2017

Siempre estuvimos ahí

Siempre estuvimos ahí.
Puede que no cada día, puede que se nos pasasen algunos cumpleaños, o algunas navidades; puede que simplemente porque somos despistados.
Pero siempre estuvimos ahí.
Fuimos cumpliendo todas las promesas siempre que pudimos, todas en orden en cuanto el tiempo y el bolsillo nos permitían.
Y siempre estuvimos ahí.
Quiero pensar que estábamos aguardando al momento adecuado. Que estaba escrito cuando y cómo tenía que ser. A pesar de las pérdidas de fe, del considerar la distancia como un impedimento. Ahora me doy cuenta de que nunca lo fue, porque siempre fuimos algo especial, siempre estuvimos ahí.
Y entonces el momento adecuado llegó.
Y el cuento empezó a cumplirse. Un cuento diferente, un cuento mejor, sin príncipes azules, sólo dragones y princesas. Porque nunca fuimos como los demás, pero siempre estuvimos ahí.