22 jul. 2017

¿Y si estuviésemos en el bando contrario?

Deja que me ponga un poco filosófica hoy. Por lo visto estoy pasando por una etapa "intensa".
La verdad, no se qué propició a que me asaltara ese pensamiento, sé que fue hace un par de días. Entre tantos mensajes positivos, frases hechas del tipo "todo pasa por algo", "estás en tu tiempo", "todas las decisiones que tomes son las acertadas tarde o temprano" y demás sandeces de coach motivacional, supongo que es inevitable el llegar a pensar "¿Y si estoy jugando en el bando de los «malos»?"

Bondad, maldad, al fin y al cabo siguen siendo conceptos abstractos que hemos delimitado con el paso de los años, con la evolución de la sociedad. A fin de cuentas, hubo una temporada en la que "estaba bien" quemar brujas, morir o asesinar en nombre de alguna deidad. Tampoco quiero irme por las ramas ni empezar a hacer juicios de valor, quiero intentar ser lo más objetiva y neutral posible, aunque sea una labor difícil.

A grandes rasgos todos sabemos qué cosas están mal: robar, mentir, matar... con sus respectivas lagunas como encontrarte algo por la calle, decir una mentira "piadosa" o matar a un insecto. Creo que las reglas estrictas y cerradas son dañinas, pues cada caso es independiente uno del otro, aquí me gustaría matizar comparando el sistema judicial español con el norteamericano; en el primero lo que está escrito es lo que es y lo que impera, en el segundo se analiza de forma individual y no se ciñe tanto al código preestablecido. Hago esta comparación sin tener demasiada base de conocimiento, no soy abogada, no conozco el campo del derecho, pero con estas nociones supongo que basta.

En verdad a lo que quería ir es a nuestra propia percepción sobre nosotros mismos, (suena un poco redundante, lo siento). ¿Cuándo somos capaces de decir "soy mala", "soy buena"? Pensamos que estamos jugando en el bando correcto porque así nos han enseñado, que nuestras decisiones van acorde con nuestra educación, los principios de los que hemos mamado en casa, que quien sea incapaz de aceptarnos de esa manera "es malo", "es diferente", "no ve las cosas del mismo modo". Pero, si ya somos incapaces de llegar a conocernos a nosotros mismos en profundidad, (¿o soy sólo yo?), ¿cómo pretendemos conocer a fondo a otra persona? ¿cuándo dejar de dar oportunidades? ¿Cuándo seguir dándolas por buena fe, o por hechos, o por sentimientos?

Se que no soy perfecta, se que no encajo con el modelo social establecido para mi edad, se que tengo una mentalidad clásica y que quedan pocas personas como yo. Se que no soy mala, que siempre he obrado con la mejor de las intenciones y con el corazón en la mano, pero, ¿es sólo por eso por lo que no me siento mala? Porque el que está establecido como pecado capital es la Soberbia, no el Orgullo.

Pero, ¿sabes cual es la putada? Que nada, absolutamente NADA, es inmutable. Nunca ha existido ni existirá un orden fijo de las cosas. Y cuando eres una persona cuadriculada que se guía por las reglas establecidas que ya conoce, cuando éstas cambian te vuelves loca. Intensa en mi caso también.

No estoy en el bando bueno, pero tampoco soy la villana de mi historia. Soy la heroína y algún día, venceré mis miedos y mis dudas y, por fin, estaré segura de mí misma.

8 jul. 2017

El malo malísimo Leroy Brown

Cuando Google keep no quiere colaborar y tienes que volver a empezar de cero. Internet nos ha hecho vagos, pero debemos asumir las batallas perdidas y hacer las cosas por nuestra cuenta. Si quieres algo bien, hazlo tú mismo. Se que en este caso es una motivación absurda, pero motivación al fin y al cabo.

En fin, ¿cómo estás? Ya se que ha pasado bastante tiempo. Y tengo más de una excusa, por si alguna te resulta válida.

La principal supongo que es que dejé de creer en mí, por consiguiente, dejé de creer en ti. Dejé de creer en absolutamente todo. En el mundo, en las personas, en el tiempo, en la época... Me aferré a la idea de estar sola y en lo extrañamente bien que me hacía sentir. En lo malo o bueno que eso resultase. Es rompiendo los límites cuando nos damos cuenta de en qué sitio exacto queremos estar, ¿no? Contemplas el abanico abierto sabiendo que el lugar que elijas estará bien y acorde a tus preferencias, a tu forma de sentir. Creo que he encontrado mi límite de soledad, supongo que ahora lo que me queda es aprender a gestionarlo de forma eficiente.

La segunda excusa es la procrastinación. Internet nos convierte en vagos, vuelvo y repito. Me refiero concretamente al hecho de haber aprendido a controlar Youtube en el ordenador desde el móvil y usar ruidos blancos para leer en la cama. Esas son mis vidas ahora, las que vivo en unas cuantas páginas. Y si quieres que te sea sincera, me siento orgullosa de todas y cada una de ellas.

También he sentido curiosidad, dudas que no se si resolveré algún día. Que no me quitan el sueño pero si me generan un diálogo interno de duración considerable. Si, sigo haciéndome las entrevistas mentales. Cada uno tiene sus métodos.

Otra excusa puede ser el hecho de estar trabajando. Dirás que no vale porque no ha sido de forma diaria hasta hace poco, y te diré que tienes razón. Pero ya lo sabes, soy una señora procrastinadora y vaga. Digo señora en connotaciones reales, estar en paro me ha convertido en una señora que cose y que se está tejiendo su propia colcha. De aquí a invierno espero tenerla terminada. Prometo enseñarte el resultado.

Me he preguntado en varias ocasiones como soy ahora, qué imagen transmito. Si sigo siendo buena, inocente e ingenua o si por el contrario soy un alter ego femenino del malo malísimo Leroy Brown

El hombre más malvado de toda la ciudad~♪♫

Aunque si lo pienso detenidamente, en realidad me da igual. Se que sólo yo tengo la fuerza y la capacidad de seguir hacia adelante, no hay príncipes azules que vengan a rescatarme en un noble corcel. Yo soy mi propia princesa salvadora, mi propia princesa guerrera. Tengo miedo de haberme acostumbrado demasiado a ser yo conmigo misma, a no llegar a aprender nunca cómo comportarme en sociedad. En ese sentido, sigo una niña temerosa que es incapaz de filtrar lo que piensa antes de soltarlo por la boca, por eso he estado optando por callar y observar. Absorber como una esponja los comportamientos del resto y cribar hasta moldearme de cara a los demás. De puertas para adentro sigo siendo yo misma, un poco más cínica, un poco más insensible, dura y fría, quizá calculadora. ¿Qué? ¿Debo meterme ya una navaja en el zapato? Bad, bad Leroy Brown.

Pero, ¿sabes una cosa? Estoy tranquila, se que estoy dando lo mejor de mi, y tengo la extraña sensación de que se avecinan buenos tiempos. Se que en un principio dije que 2017 iba a ser mi año y si, llevamos ya más de la mitad, pero sigue siendo 2017. Y si algo fabuloso tiene la vida es que puede cambiar completamente cuando menos te lo esperas. Hace poco vi una frase de Walter Riso que he adoptado como filosofía relacionada con todo esto: 

“El amor -decía Tagore- es como las mariposas: si tratas de alcanzarlas desesperadamente, se alejan; pero si te quedas quieto, se posan sobre ti.” 
Walter Riso, Deshojando margaritas, p. 35

No lo apliquemos sólo al amor, si no a las cosas buenas en general. Antes pensaba que si deseabas algo siete veces terminaría sucediendo, que si te imaginabas como querías ser en un futuro lo alcanzarías, (si querido, te he ahorrado leerte "El secreto" en una sola frase). No dejo de creer en la ley de la atracción, ni en los deseos, soñar despierta me mantiene viva y, por qué no admitirlo, cuerda. Pero no voy a salir presurosa a la caza de la vida perfecta, puesto que es algo que llega solo. Me quedaré quieta en ese sentido, dando lo mejor de mi y, como un imán, las mariposas llegarán a su debido tiempo. Y estoy completamente segura de que la espera habrá merecido la pena. 

Si vuelvo a tardar tanto en hablarte, no te enfades, no me olvides. Recuerda que estaré quieta, esperando a que me encuentres. A que llegues con tu casaca azul y escapemos a los lomos del dragón, al que ya tendré dominado. 

2 may. 2017

¡Bienvenido, Mayo!

He estado haciendo limpieza en el disco duro y ¡VIRGEN SANTÍSIMA!, he liberado unos 60GB sin siquiera haber revisado las cosas que había. Sólo entre archivos repetidos y carpetas residuales. Una locura.

Estoy revisando los documentos y, sinceramente, no recordaba haber escrito tantas cosas en mi vida. Ahora tocará estudiarlas a fondo a ver que material puede rescatarse para elaborar algo decente, pero que hay materia, eso te lo aseguro. Estoy rescatando tesoros. Con todo eso debería de poder salirme el libro de una vez por todas. Creo. Mejor déjame no hablar demasiado alto.

Con lo que no tengo demasiadas ganas de ponerme es con las imágenes. No estoy mentalmente preparada para eso todavía.

Por cierto, mi "yo" del pasado probablemente quiera asesinarme, pero estoy por cortarme las uñas por voluntad y decisión propia. Me incomodan tan largas, aunque me hacen las manos preciosas. Dramas femeninos del primer mundo.

Probablemente no termine contándote gran cosa hoy, no tengo nada concreto en mente. Me he estado saltando las sesiones de yoga, cosa que está muy mal, lo se, ¡pero es que ayer fue día de fiesta!
A parte he estado fumando como un camionero viejo y bebiendo café hasta por las orejas. Mi cuerpo está al límite de hacer kaput. Adivina la frase que viene ahora: NECESITO UN PUTO TRABAJO.
Para no pensar en cosas que no debo cuando tenga la mente ociosa. Para pasar páginas. No una sola, a estas alturas puede que tenga que pasar el tomo entero.

PERO no quiero ponerme triste, ni dramática, ni nada por el estilo, así que te voy a contar que en el fondo, estoy amoñada perdida, con la mente en las nubes soñando con mi Batman ♥. Síndrome Post Menstrual, probablemente. Y concentrada en el hoy y en mañana. Ayer es irrecuperable, así que, ¿para qué preocuparse?

Y ya luego cotilleos mundanos, pero esos ya te los contaré cara a cara, por aquí no generan el mismo impacto. Aunque son oro puro, puedes estar seguro. Le han dado un toque de pimienta a estos días tan sosainas. Por lo demás, perdona que no te entretenga mucho hoy, espero estar algo más inspirada estos días. En las semanas que empiezan tardías cuesta arrancar más.

25 abr. 2017

Entrevistas

¿Sabes que he estado haciendo estos últimos días? Reflexiono en forma de entrevistas mentales. Ya sabes, para el día que logre publicar mi puñetero libro y convertirme en una chica famosilla. Aunque de momento es simplemente para ordenar mejor mis pensamientos.
He de añadir que en muchas de esas entrevistas tú estás a mi lado, lo que nos trae a algo que a lo mejor te ha generado curiosidad durante este tiempo. Tu identidad, el gran misterio del destinatario de estos mensajes (casi) diarios.
Pues a fin de cuentas, probablemente tú tampoco lo sepas. Me explico; aún no me conoces, ni yo a ti. En mi imaginación luces alto, moreno, con una sonrisa capaz de derretir los casquetes polares y, si me pongo algo más exigente, unos ojos claros en los que me sumerja cada vez que te vea. O unas largas y tupidas pestañas que me harían morir de envidia cada día hasta llegar a plantearme el cortarte las puntitas mientras duermes. Dice la gente de antes que eso se le hacia a los bebés para que les crecieran grandes y fuertes. Gracias por nada, mamá.
Pero en fin, a lo que íbamos, eres producto de mi imaginación, de mi esperanza y de mis sueños, pero a veces me sienta tan bien refugiarme en ti que te siento verdaderamente real. Me has hecho darme cuenta en este proceso que aún no tengo prisa por conocerte de verdad, porque lo bueno se hace esperar, y si resultas ser solo un oasis de paz en los malos tiempos a lo mejor no puedo llegar a disfrutarte tanto que en caso de llevar una vida mejor. Evocas algo tan bonito que me da miedo, sencillamente. Puede que porque me esté creando unas expectativas demasiado altas aferrándome a esto. Pero me ayudas al fin y al cabo, y ahora lo único que necesito es energía y positividad para sentirme bien, ya que el realismo me mina la moral cada vez que saco un pie de la cama.

La última mina: los dos kilos que he engordado en estos tres meses de paro. Vale, no es tanto y es una "progresión buena", cosa que espero que no implique una progresión real. Dos kilos de más, y punto, quiero plantarme aquí a ser posible. En ese punto en el que los pantalones cortos me siguen quedando bien aunque la cinturilla empiece a apretar un poquitín más que antes. Confío en que ahora con la entrada del verano, las idas a la playa y un futuro trabajo que me mantenga ocupada, esos dos kilos se vayan, a lo mejor acompañados de un par más. Descuida, no es nada obsesivo, cuando me sienta otra vez la mujer más plana del universo pararé. Es lo bueno de que primero se vayan las tetas, me obligan a parar a tiempo.

Aunque en realidad el tema este del peso es lo de menos, es un mero apunte histórico, porque majo, me vas a querer bien y bonito, por lo tanto te dará igual si me sobran unos kilos o si te pincho con mis huesos. Nos vamos a querer bien y bonito, que no es lo mismo. Me querrás a pesar de la hostilidad que mostraré cuando me conozcas, porque estoy ya lo suficientemente herida como para haber aprendido de una vez a no abrirme con nadie desde el principio. Y te querré porque habrás conseguido derretir este pequeño corazoncito helado, destapando todo ese amor que está ahí, pero que nadie ha logrado merecer todavía.

Empezamos por entrevistas mentales y terminamos con declaraciones profundas. ¡Qué sensible me he puesto de repente! Puede que porque esté a punto de bajarme la regla, entre otras cosas. O puede que de verdad hablarte me siente realmente tan bien. Te quiero tanto y todavía no te conozco... puede parecer tan hermoso como perturbador. Personalmente me voy a quedar con la cara bonita de la moneda, para comederas de coco y pensamientos varios ya tengo el resto de mi día a día.

Perdóname por estar perdiendo la costumbre diaria. Tengo ideas, de verdad, a veces lo que no tengo es compromiso. Ya me conocerás más a fondo, soy el despiste y la torpeza personificadas. Algo si te voy a prometer desde ya. Cuando llegues, siempre me vas a tener ahí. No habrá días de ausencia, no habrá falta de conversación. No puedo prometerte que no haya días malos, pero si que les buscaremos el lado bueno y nos reiremos del mundo. Simplemente, sigue esperándome. Se que el punto de encuentro no debe andar lejos. Y que un día más de espera es un día menos en la cuenta regresiva.

21 abr. 2017

Huellas y cicatrices

Perdóname, lo he vuelto a hacer, y esta vez no llevo la cuenta de los días de ausencia, sólo se que han pasado más de uno... probablemente también más de dos.

He estado liada... ¿Cuela? En cierto sentido es verdad, así que deberías creerme. Creo que por fin estoy empezando a despegar. Me he establecido una rutina que empieza a funcionar, me estoy entregando al yoga y a la meditación y esos pocos ratitos en los que consigo mantener la mente completamente en blanco son oro puro.

Anoche tuve un sueño bastante extraño. No sabría calificarlo como un sueño bonito o una pesadilla porque no se realmente que es lo que quiero. Creo que si se escenificara en la vida real levantaría tanto la ceja que se me enredaría en las raíces del pelo. Sería inesperado y, probablemente, violento. Esto me lleva a una idea que tenía apuntada desde la semana pasada.

¿Cómo diferenciar entre algo que deja marca de algo que deja cicatriz? ¿Qué entendemos individualmente por cada una de esas definiciones? Muchas veces puede entenderse como "marca" algo más positivo, dejar una huella; como "cicatriz", algo más negativo, una muesca de dolor. Hay frases motivadoras que nos lo pintan de esta manera, "se una persona que deje marcas, no cicatrices", pero, ¿acaso dejar una marca no resulta un proceso doloroso como tal? Si es una marca que ha de perdurar, podríamos entenderla por un tatuaje. Somos lienzos en blanco, pero si nos aplicamos pintura como tal, de forma superficial, tarde o temprano es algo que se borra, nuestra propia biología elimina los tintes, sean del tipo que sean; a no ser que recurramos al tatuaje, proceso que resulta doloroso en el momento, pero que terminamos viendo como una marca que nos define, a pesar de que, en un primer instante, es una cicatriz más. Si lo piensas detenidamente, son conceptos bastante ambiguos. Podemos tener marcas que, después de todo, nos evoquen dolor, al igual que podemos tener cicatrices que nos evoquen momentos importantes, memorables, puede que, después de un periodo de tiempo, felices a su modo.

La diferencia entre "marca" y "cicatriz" la impone el tiempo, estoy segura. A parte de nuestra propia percepción de lo que represente dicha palabra. En definitiva, ambas nos acompañarán el resto del camino, tenemos que ser nosotros mismos los que busquemos la definición adecuada.

Todo lo que vivamos día a día nos deja una muesca en algún sentido, crecemos, evolucionamos, reorganizamos esas muescas, marcas, cicatrices; las dotamos de significado, las ordenamos según importancia; aprendemos de cada herida, de cada golpe, lo hayamos elegido o no; se supone que en ello reside la gracia de avanzar.

¿Tú cómo me definirías? ¿Cómo alguien que deja huella o que deja cicatrices?

¿Y tú? ¿Qué crees que dejas en los demás de entre las dos?

17 abr. 2017

Love always wins

¡HOY ES UN DÍA COJONUDISÍSIMO!

¡Joder Mike, joder!
No... Mike no, vamos con el producto más nacional:

¡Joder hermano, joder! ¡Soy una persona útil para la sociedad, joder! 
No voy a vender la piel del oso antes de cazarlo, por supuesto, pero el chute de café y las buenas noticias me hacen estar como si me hubiese metido 300 red bull en vena. ¡Qué sensación tan maravillosa, joder! ¡Qué bien sienta decir tacos cuando estás contenta, joder!

Esto me ha puesto de muy, muy buen humor, como puedes ver, pero no voy a abandonar la idea original del post de hoy. Love always wins ♥


El amor no es un animal mitológico. Existe, de verdad. Ese amor de las películas, ese amor de otros tiempos no se ha perdido. Ese amor caballeresco, de siglos pasados, esa pasión que no avergüenza admitir. Cuando ese sentimiento te inunda el pecho como un tsunami no lo puedes callar, tampoco disimular, se nota a simple vista. Fíjate la próxima vez que salgas a la calle, estos sentimientos hacen que vayamos casi flotando, sin a penas apoyar los pies en el suelo. 

Todavía dejamos mensajes en los espejos para demostrar nuestro apoyo y nuestro amor, todavía quedan niños que se enamoran desde el jardín de infancia y acaban casándose el día de mañana, no solamente esas parejas mayores que terminan cuidándose el uno al otro porque se que me dirás que crecieron en otros tiempos y que se han acostumbrado el uno al otro, que lo que queda es el sentimiento de hacerse compañía. Error. El amor siempre está ahí, siempre evoluciona. El amor no es solo pasión, puede durar para siempre si sabes cuidarlo bien. Si no lo entiendes es normal que algún día termine. No es tan difícil de entender, ni tampoco de llevar a la práctica. Cuando encuentras a alguien que piensa de igual modo que tú ese amor siempre irá a más, será ese amor que todos anhelamos, que todos envidiamos, que todos queremos y que, tarde o temprano, todos tendremos. 




Como no, todo llega a su momento, pero somos impacientes, queremos todo ya, de forma inmediata, pero nada más sencillo. Lo que está destinado a nosotros terminará llegando tarde o temprano. Ahí está lo bonito de creer en mañana sin dejar de disfrutar hoy. 

Ahora mismo estoy tan llena de sentimientos bonitos y grandes sueños que se me hace difícil hilvanar dos ideas para seguir hablándote. ¿A que va a ser verdad eso de que los artistas torturados son más prolíficos? Tiene que tener sus excepciones. Creo que debo empezar a fomentar mi creatividad con estados de ánimo felices y eufóricos. 

¡Espérame mañana! Que vendré preparada, te lo prometo. 

16 abr. 2017

Todos estamos solos

Ayer tenía una leve idea de qué contarte, pero no supe bien como desarrollarla. Preferí poner la noche y un Saludo al Sol de por medio para meditarlo un poco mejor. ¿Y sabes una cosa? Sigo sin tenerla demasiado en claro.

El título es claro y conciso: Todos Estamos Solos. A la hora de la verdad sólo nos tenemos a nosotros mismos. Podemos tener compañía, pero nuestra vida es nuestra, nuestras decisiones son nuestras, No es que estemos solos en términos de soledad y autoexilio, estamos solos con nosotros mismos, y eso a fin de cuentas, no es estar tan desamparado.

Hay ciertas condiciones, como todo en esta vida, pero es contigo mismo con quien vas a compartir todo, es a ti mismo a quien vas a tener que pedir consejo en más de una ocasión a la hora de tomar ciertas decisiones en el camino.

¿Otra oda a la esquizofrenia? No, claro que no. Tampoco digo que busques la manera de desdoblarte y convertir ese clon en tu mejor amigo. Es algo más subjetivo. Es saber llegar a ese punto en el que te conozcas a fondo, te entiendas al 100% y no necesites valoraciones externas para justificar tus actos. Suena sencillo, pero es mucho más complicado de lo que pueda llegar a parecer.

Dedicar nuestra vida a encontrar ese alguien perfecto que nos complemente y nos entienda antes de lograrlo nosotros mismos es una pérdida de tiempo y esfuerzo. Por eso luego nos llevamos los palos y, con ellos, un trocito de desconocimiento que empaña todo el camino ya avanzado. Causa-efecto, acierto-error. Conseguir aprender algo que luego cambia completamente. Básicamente, cuando tienes todas las respuestas, el universo viene a cambiarte todas las preguntas. Una evolución continua sin una meta fija. No hay cabida para desfallecer, simplemente seguir intentándolo, seguir aprendiendo, seguir fallando y seguir acertando; no todo es negativo, no todo es blanco o negro, hay que saber visualizar toda esa gama de grises que queda por medio.

¿Verdaderamente te conoces a fondo? ¿Puedes definirte en unas pocas palabras? Tres, cinco, nueve, las que sean, y que sea una definición realmente acertada. Yo te digo desde ya que no. Depende del día te diría que soy sociable y luchadora, u orgullosa y con carácter, o sensible e inocente... Ya ves, hay variedad, lo que nunca hay es estabilidad, no sería capaz de definirme de la misma manera dos días seguidos. Tengo que seguir conociéndome a mi misma, tengo que seguir sola con mis sentimientos para aprender a buscar a ese compañero perfecto. Aprender de mis errores y aceptarme con y a pesar de ellos para que, el día que alguien haga lo mismo, conocerme y aceptarme, saber que es la persona idónea en mi vida.

Nadie quiere estar solo, pero son etapas inevitables. La lección reside en aprender a estar con nosotros mismos. Conociéndonos completamente seremos capaces de conseguir lo que sea. Sin ataduras, sin remordimientos, sin cargas, volar tan lejos como podamos y nunca estaremos verdaderamente solos.