13 ago. 2017

Escapar

Estoy demasiado intensa estos días. Tengo que sacar cuentas para ver si cuadra echarle la culpa a las hormonas. 
Por el momento, lo que quiero es desahogarme un poco contigo, aunque no se bien de qué. Pero no ese "contigo" metafórico de ojos claros y piel morena. 
No, el otro "contigo". El que conozco y lleva días rondando mi mente sin ningún motivo específico.

No se que decir. Solo se que te echo de menos sin razón alguna. Hoy veo las cosas grises y te siento aún más lejos. Me arrepiento de las cosas que no supe hacer, aunque sepa que en ese momento no las sentía. Jamás pensé que algunos sentimientos se intensificaran con el tiempo. Pensaba que era fría, impasible, una mujer de hierro. Ni de lejos. A lo mejor lo que me pasa es que me estoy oxidando. 

Con un poco de mente fría pienso que estas palabras son más propias de la pubertad que de una mujer "hecha y derecha" (las comillas son realmente necesarias). Que las emociones de juventud son más fuertes y más intensas, todos de jóvenes hacemos montañas de granos de arena, pero eso simplemente sucede porque se trata de emociones nuevas, y todos sabemos que las emociones nuevas son las más intensas, independientemente de la edad que tengamos. Mis emociones intensas han llegado de forma más tardía, supongo que por eso me siento como una adolescente confundida pese a estar a meses de llegar al cuarto de siglo. He crecido prematuramente en ciertas partes de la vida, pero en otras... no se como sentirme al respecto. 

Este es el único paño de lágrimas que ahora mismo tengo donde poder soltarlo todo, sin filtros, sin tapujos ni disfraces, pero también sin respuestas, sin consejos, sin apoyo. 

Se que probablemente mañana me encuentre más animada, que esto sea un baile de hormonas revolucionarias, o borrachas, o psicópatas, pero que no durará más de un día... espero. 

Solo quiero dejar de sentirme estancada, parada, condenada a la misma historia. Quiero avanzar, crecer y escapar. Dejar de ser una niña grande y ser una mujer. Y ya si el destino se apiada de mi, ser una mujer a tu lado.  




7 ago. 2017

Popurri de actualidad

Últimamente me siento como si tuviese a una musa soltando frases independientes en mi cuello y llevándose las manos a la cabeza al ver que no las se focalizar. Sigue siendo un sentimiento traumatizante, pero al menos es un poco mejor que el vacío existencial de ideas de antes. 

Voy mal en el tema ocio. Con lo único que estoy cumpliendo religiosamente es con Juego de Tronos los lunes y con El Jueves los miércoles. No he empezado más libros, no he seguido con el Ministerio del Tiempo ahora que han hecho el parón de verano. Tengo ganas de meterme Orgullo y Prejuicio en el bolso y así no tener más excusas, pero mi estómago tampoco me deja vivir, y con este malestar tampoco compensa mucho la pérdida de peso, prefiero estar más gordita y sana, qué quieres que te diga. 

Así que me pongo series repetidas de fondo por 394039803948034 vez, tejo mi colcha despacito, cual abuelita frente al fuego (aunque estemos en pleno Agosto) y procuro no pensar. Pensándolo fríamente, de todos modos creo que hace mucho tiempo que no conozco lo que significa la palabra "aburrimiento" y en parte eso me hace sentir feliz. Cansada pero feliz. 

Sé que lo que necesito es una cura de soledad, pero de soledad completa. Sin madre, sin animales, yo sola en un apartamento, o en una casa perdida en el monte, con mis pensamientos y mis cosas. A lo mejor así mi creatividad por fin explota y compensa con tantos años de pérdidas. Necesito estar unos días verdaderamente sola. ¿Es tan raro? 

2 ago. 2017

Políticamente incorrecto

Eres un hijo de puta, de la "H" a la "A". Así de claro. Sin medias tintas, sin vaselina ni nada.
¿Que por qué? Porque es tremendamente injusto seguir pensando en ti a estas alturas, en las horas muertas, durante las películas románticas, durante las de acción... seguir soñando contigo estando en los labios de otra persona. De verdad que es jodidamente injusto.

La putada más gorda es que no encuentro el interruptor del corazón. Puede que me hayan caducado los sentimientos, que me haya vuelto más fría, más cínica, pero ese pequeño cabrón siempre tiene algo en la recámara.

31 jul. 2017

Alegría hueca

No sé cuán lícito es echarte tanto de menos a estas alturas. Volver a pensar en ti de la misma forma que hace un año. Seguir hablando como si nada pero sintiéndolo todo por dentro. No es sano, puedo estar segura de ello. ¿Sabes? He perdido la fe y las ilusiones. Dudo en volver a encontrar a alguien con quien encajar tan bien. Aunque digan eso de que los polos opuestos son los que se atraen, no es aplicable a todo. A estas alturas, a mi juicio, es una ley solamente aplicable al magnetismo.

Me siento bien, que es lo curioso, pero es un "bien" vacío, hueco. Es un "bien" sin taquicardias. ¿A caso mi corazón ya ni se molesta? Ha aumentado el ritmo tantas veces en vano que ya se ha cansado. ¿Ya estoy muerta por dentro?

26 jul. 2017

Aunque vayamos por caminos distintos, el mundo es redondo

Me gusta pensar que, a pesar de las circunstancias, estamos tomando las mismas decisiones con respecto a nosotros mismos y con respecto a nosotros como dúo. Dúo. No suena demasiado bien, lo se, pero tampoco puedo usar pareja. De hecho, no puedo referirme con ningún sinónimo, puesto que, todavía, a día de hoy, en este preciso momento, no existe ningún nosotros. 

Todos en ciertos momentos de nuestras vidas vamos alcanzando "revelaciones". Supongo que nos terminamos dando cuenta de que tenemos lo que merecemos, recibimos lo que damos. Puede que simplemente sean excusas baratas para hacer pasar el mal carácter como algo fijo que los demás tienen que aceptar. Internet últimamente nos lo ha pintado todo más bonito, que las chicas geniudas y solitarias somos especiales y adorables. Te voy a contar un secreto: no lo somos. No somos geniudas por ser solitarias ni viceversa, somos ambas cosas indistintamente. La percepción de adorabilidad depende solo del espectador. Si me aceptas con mi mal genio y mis momentos de soledad, puede que llegues a considerarlo algo tierno. Pero supongo que en ese caso, estarías queriéndome bastante.

Lo que en realidad me enternece referido a esto es el hecho de que seas como yo. De que en estos momentos tengas estos mismos debates mentales y por un día digas: "voy a tratar de cambiar, de volver a abrirme, de encajar en el marco social establecido para la gente de nuestra edad, pero poco a poco". Que se te estén presentando las mismas oportunidades al mismo tiempo y por fin coincidamos en el tiempo y en el espacio. Yo pienso subirme a este tren, tampoco tengo nada que perder. Si dejamos pasar las oportunidades y luego nos quejamos, la culpa es nuestra; tarde o temprano se acaban las excusas y terminamos dándonos cuenta de ello. Y ya si sale mal, tendré excusas sólidas a las que aferrarme. Lógica.

¿Te encontraré en alguna parte de este nuevo camino? ¿O vas a seguir escondiéndote un poco más?

22 jul. 2017

¿Y si estuviésemos en el bando contrario?

Deja que me ponga un poco filosófica hoy. Por lo visto estoy pasando por una etapa "intensa".
La verdad, no se qué propició a que me asaltara ese pensamiento, sé que fue hace un par de días. Entre tantos mensajes positivos, frases hechas del tipo "todo pasa por algo", "estás en tu tiempo", "todas las decisiones que tomes son las acertadas tarde o temprano" y demás sandeces de coach motivacional, supongo que es inevitable el llegar a pensar "¿Y si estoy jugando en el bando de los «malos»?"

Bondad, maldad, al fin y al cabo siguen siendo conceptos abstractos que hemos delimitado con el paso de los años, con la evolución de la sociedad. A fin de cuentas, hubo una temporada en la que "estaba bien" quemar brujas, morir o asesinar en nombre de alguna deidad. Tampoco quiero irme por las ramas ni empezar a hacer juicios de valor, quiero intentar ser lo más objetiva y neutral posible, aunque sea una labor difícil.

A grandes rasgos todos sabemos qué cosas están mal: robar, mentir, matar... con sus respectivas lagunas como encontrarte algo por la calle, decir una mentira "piadosa" o matar a un insecto. Creo que las reglas estrictas y cerradas son dañinas, pues cada caso es independiente uno del otro, aquí me gustaría matizar comparando el sistema judicial español con el norteamericano; en el primero lo que está escrito es lo que es y lo que impera, en el segundo se analiza de forma individual y no se ciñe tanto al código preestablecido. Hago esta comparación sin tener demasiada base de conocimiento, no soy abogada, no conozco el campo del derecho, pero con estas nociones supongo que basta.

En verdad a lo que quería ir es a nuestra propia percepción sobre nosotros mismos, (suena un poco redundante, lo siento). ¿Cuándo somos capaces de decir "soy mala", "soy buena"? Pensamos que estamos jugando en el bando correcto porque así nos han enseñado, que nuestras decisiones van acorde con nuestra educación, los principios de los que hemos mamado en casa, que quien sea incapaz de aceptarnos de esa manera "es malo", "es diferente", "no ve las cosas del mismo modo". Pero, si ya somos incapaces de llegar a conocernos a nosotros mismos en profundidad, (¿o soy sólo yo?), ¿cómo pretendemos conocer a fondo a otra persona? ¿cuándo dejar de dar oportunidades? ¿Cuándo seguir dándolas por buena fe, o por hechos, o por sentimientos?

Se que no soy perfecta, se que no encajo con el modelo social establecido para mi edad, se que tengo una mentalidad clásica y que quedan pocas personas como yo. Se que no soy mala, que siempre he obrado con la mejor de las intenciones y con el corazón en la mano, pero, ¿es sólo por eso por lo que no me siento mala? Porque el que está establecido como pecado capital es la Soberbia, no el Orgullo.

Pero, ¿sabes cual es la putada? Que nada, absolutamente NADA, es inmutable. Nunca ha existido ni existirá un orden fijo de las cosas. Y cuando eres una persona cuadriculada que se guía por las reglas establecidas que ya conoce, cuando éstas cambian te vuelves loca. Intensa en mi caso también.

No estoy en el bando bueno, pero tampoco soy la villana de mi historia. Soy la heroína y algún día, venceré mis miedos y mis dudas y, por fin, estaré segura de mí misma.

8 jul. 2017

El malo malísimo Leroy Brown

Cuando Google keep no quiere colaborar y tienes que volver a empezar de cero. Internet nos ha hecho vagos, pero debemos asumir las batallas perdidas y hacer las cosas por nuestra cuenta. Si quieres algo bien, hazlo tú mismo. Se que en este caso es una motivación absurda, pero motivación al fin y al cabo.

En fin, ¿cómo estás? Ya se que ha pasado bastante tiempo. Y tengo más de una excusa, por si alguna te resulta válida.

La principal supongo que es que dejé de creer en mí, por consiguiente, dejé de creer en ti. Dejé de creer en absolutamente todo. En el mundo, en las personas, en el tiempo, en la época... Me aferré a la idea de estar sola y en lo extrañamente bien que me hacía sentir. En lo malo o bueno que eso resultase. Es rompiendo los límites cuando nos damos cuenta de en qué sitio exacto queremos estar, ¿no? Contemplas el abanico abierto sabiendo que el lugar que elijas estará bien y acorde a tus preferencias, a tu forma de sentir. Creo que he encontrado mi límite de soledad, supongo que ahora lo que me queda es aprender a gestionarlo de forma eficiente.

La segunda excusa es la procrastinación. Internet nos convierte en vagos, vuelvo y repito. Me refiero concretamente al hecho de haber aprendido a controlar Youtube en el ordenador desde el móvil y usar ruidos blancos para leer en la cama. Esas son mis vidas ahora, las que vivo en unas cuantas páginas. Y si quieres que te sea sincera, me siento orgullosa de todas y cada una de ellas.

También he sentido curiosidad, dudas que no se si resolveré algún día. Que no me quitan el sueño pero si me generan un diálogo interno de duración considerable. Si, sigo haciéndome las entrevistas mentales. Cada uno tiene sus métodos.

Otra excusa puede ser el hecho de estar trabajando. Dirás que no vale porque no ha sido de forma diaria hasta hace poco, y te diré que tienes razón. Pero ya lo sabes, soy una señora procrastinadora y vaga. Digo señora en connotaciones reales, estar en paro me ha convertido en una señora que cose y que se está tejiendo su propia colcha. De aquí a invierno espero tenerla terminada. Prometo enseñarte el resultado.

Me he preguntado en varias ocasiones como soy ahora, qué imagen transmito. Si sigo siendo buena, inocente e ingenua o si por el contrario soy un alter ego femenino del malo malísimo Leroy Brown

El hombre más malvado de toda la ciudad~♪♫

Aunque si lo pienso detenidamente, en realidad me da igual. Se que sólo yo tengo la fuerza y la capacidad de seguir hacia adelante, no hay príncipes azules que vengan a rescatarme en un noble corcel. Yo soy mi propia princesa salvadora, mi propia princesa guerrera. Tengo miedo de haberme acostumbrado demasiado a ser yo conmigo misma, a no llegar a aprender nunca cómo comportarme en sociedad. En ese sentido, sigo una niña temerosa que es incapaz de filtrar lo que piensa antes de soltarlo por la boca, por eso he estado optando por callar y observar. Absorber como una esponja los comportamientos del resto y cribar hasta moldearme de cara a los demás. De puertas para adentro sigo siendo yo misma, un poco más cínica, un poco más insensible, dura y fría, quizá calculadora. ¿Qué? ¿Debo meterme ya una navaja en el zapato? Bad, bad Leroy Brown.

Pero, ¿sabes una cosa? Estoy tranquila, se que estoy dando lo mejor de mi, y tengo la extraña sensación de que se avecinan buenos tiempos. Se que en un principio dije que 2017 iba a ser mi año y si, llevamos ya más de la mitad, pero sigue siendo 2017. Y si algo fabuloso tiene la vida es que puede cambiar completamente cuando menos te lo esperas. Hace poco vi una frase de Walter Riso que he adoptado como filosofía relacionada con todo esto: 

“El amor -decía Tagore- es como las mariposas: si tratas de alcanzarlas desesperadamente, se alejan; pero si te quedas quieto, se posan sobre ti.” 
Walter Riso, Deshojando margaritas, p. 35

No lo apliquemos sólo al amor, si no a las cosas buenas en general. Antes pensaba que si deseabas algo siete veces terminaría sucediendo, que si te imaginabas como querías ser en un futuro lo alcanzarías, (si querido, te he ahorrado leerte "El secreto" en una sola frase). No dejo de creer en la ley de la atracción, ni en los deseos, soñar despierta me mantiene viva y, por qué no admitirlo, cuerda. Pero no voy a salir presurosa a la caza de la vida perfecta, puesto que es algo que llega solo. Me quedaré quieta en ese sentido, dando lo mejor de mi y, como un imán, las mariposas llegarán a su debido tiempo. Y estoy completamente segura de que la espera habrá merecido la pena. 

Si vuelvo a tardar tanto en hablarte, no te enfades, no me olvides. Recuerda que estaré quieta, esperando a que me encuentres. A que llegues con tu casaca azul y escapemos a los lomos del dragón, al que ya tendré dominado.