2 may. 2017

¡Bienvenido, Mayo!

He estado haciendo limpieza en el disco duro y ¡VIRGEN SANTÍSIMA!, he liberado unos 60GB sin siquiera haber revisado las cosas que había. Sólo entre archivos repetidos y carpetas residuales. Una locura.

Estoy revisando los documentos y, sinceramente, no recordaba haber escrito tantas cosas en mi vida. Ahora tocará estudiarlas a fondo a ver que material puede rescatarse para elaborar algo decente, pero que hay materia, eso te lo aseguro. Estoy rescatando tesoros. Con todo eso debería de poder salirme el libro de una vez por todas. Creo. Mejor déjame no hablar demasiado alto.

Con lo que no tengo demasiadas ganas de ponerme es con las imágenes. No estoy mentalmente preparada para eso todavía.

Por cierto, mi "yo" del pasado probablemente quiera asesinarme, pero estoy por cortarme las uñas por voluntad y decisión propia. Me incomodan tan largas, aunque me hacen las manos preciosas. Dramas femeninos del primer mundo.

Probablemente no termine contándote gran cosa hoy, no tengo nada concreto en mente. Me he estado saltando las sesiones de yoga, cosa que está muy mal, lo se, ¡pero es que ayer fue día de fiesta!
A parte he estado fumando como un camionero viejo y bebiendo café hasta por las orejas. Mi cuerpo está al límite de hacer kaput. Adivina la frase que viene ahora: NECESITO UN PUTO TRABAJO.
Para no pensar en cosas que no debo cuando tenga la mente ociosa. Para pasar páginas. No una sola, a estas alturas puede que tenga que pasar el tomo entero.

PERO no quiero ponerme triste, ni dramática, ni nada por el estilo, así que te voy a contar que en el fondo, estoy amoñada perdida, con la mente en las nubes soñando con mi Batman ♥. Síndrome Post Menstrual, probablemente. Y concentrada en el hoy y en mañana. Ayer es irrecuperable, así que, ¿para qué preocuparse?

Y ya luego cotilleos mundanos, pero esos ya te los contaré cara a cara, por aquí no generan el mismo impacto. Aunque son oro puro, puedes estar seguro. Le han dado un toque de pimienta a estos días tan sosainas. Por lo demás, perdona que no te entretenga mucho hoy, espero estar algo más inspirada estos días. En las semanas que empiezan tardías cuesta arrancar más.

25 abr. 2017

Entrevistas

¿Sabes que he estado haciendo estos últimos días? Reflexiono en forma de entrevistas mentales. Ya sabes, para el día que logre publicar mi puñetero libro y convertirme en una chica famosilla. Aunque de momento es simplemente para ordenar mejor mis pensamientos.
He de añadir que en muchas de esas entrevistas tú estás a mi lado, lo que nos trae a algo que a lo mejor te ha generado curiosidad durante este tiempo. Tu identidad, el gran misterio del destinatario de estos mensajes (casi) diarios.
Pues a fin de cuentas, probablemente tú tampoco lo sepas. Me explico; aún no me conoces, ni yo a ti. En mi imaginación luces alto, moreno, con una sonrisa capaz de derretir los casquetes polares y, si me pongo algo más exigente, unos ojos claros en los que me sumerja cada vez que te vea. O unas largas y tupidas pestañas que me harían morir de envidia cada día hasta llegar a plantearme el cortarte las puntitas mientras duermes. Dice la gente de antes que eso se le hacia a los bebés para que les crecieran grandes y fuertes. Gracias por nada, mamá.
Pero en fin, a lo que íbamos, eres producto de mi imaginación, de mi esperanza y de mis sueños, pero a veces me sienta tan bien refugiarme en ti que te siento verdaderamente real. Me has hecho darme cuenta en este proceso que aún no tengo prisa por conocerte de verdad, porque lo bueno se hace esperar, y si resultas ser solo un oasis de paz en los malos tiempos a lo mejor no puedo llegar a disfrutarte tanto que en caso de llevar una vida mejor. Evocas algo tan bonito que me da miedo, sencillamente. Puede que porque me esté creando unas expectativas demasiado altas aferrándome a esto. Pero me ayudas al fin y al cabo, y ahora lo único que necesito es energía y positividad para sentirme bien, ya que el realismo me mina la moral cada vez que saco un pie de la cama.

La última mina: los dos kilos que he engordado en estos tres meses de paro. Vale, no es tanto y es una "progresión buena", cosa que espero que no implique una progresión real. Dos kilos de más, y punto, quiero plantarme aquí a ser posible. En ese punto en el que los pantalones cortos me siguen quedando bien aunque la cinturilla empiece a apretar un poquitín más que antes. Confío en que ahora con la entrada del verano, las idas a la playa y un futuro trabajo que me mantenga ocupada, esos dos kilos se vayan, a lo mejor acompañados de un par más. Descuida, no es nada obsesivo, cuando me sienta otra vez la mujer más plana del universo pararé. Es lo bueno de que primero se vayan las tetas, me obligan a parar a tiempo.

Aunque en realidad el tema este del peso es lo de menos, es un mero apunte histórico, porque majo, me vas a querer bien y bonito, por lo tanto te dará igual si me sobran unos kilos o si te pincho con mis huesos. Nos vamos a querer bien y bonito, que no es lo mismo. Me querrás a pesar de la hostilidad que mostraré cuando me conozcas, porque estoy ya lo suficientemente herida como para haber aprendido de una vez a no abrirme con nadie desde el principio. Y te querré porque habrás conseguido derretir este pequeño corazoncito helado, destapando todo ese amor que está ahí, pero que nadie ha logrado merecer todavía.

Empezamos por entrevistas mentales y terminamos con declaraciones profundas. ¡Qué sensible me he puesto de repente! Puede que porque esté a punto de bajarme la regla, entre otras cosas. O puede que de verdad hablarte me siente realmente tan bien. Te quiero tanto y todavía no te conozco... puede parecer tan hermoso como perturbador. Personalmente me voy a quedar con la cara bonita de la moneda, para comederas de coco y pensamientos varios ya tengo el resto de mi día a día.

Perdóname por estar perdiendo la costumbre diaria. Tengo ideas, de verdad, a veces lo que no tengo es compromiso. Ya me conocerás más a fondo, soy el despiste y la torpeza personificadas. Algo si te voy a prometer desde ya. Cuando llegues, siempre me vas a tener ahí. No habrá días de ausencia, no habrá falta de conversación. No puedo prometerte que no haya días malos, pero si que les buscaremos el lado bueno y nos reiremos del mundo. Simplemente, sigue esperándome. Se que el punto de encuentro no debe andar lejos. Y que un día más de espera es un día menos en la cuenta regresiva.

21 abr. 2017

Huellas y cicatrices

Perdóname, lo he vuelto a hacer, y esta vez no llevo la cuenta de los días de ausencia, sólo se que han pasado más de uno... probablemente también más de dos.

He estado liada... ¿Cuela? En cierto sentido es verdad, así que deberías creerme. Creo que por fin estoy empezando a despegar. Me he establecido una rutina que empieza a funcionar, me estoy entregando al yoga y a la meditación y esos pocos ratitos en los que consigo mantener la mente completamente en blanco son oro puro.

Anoche tuve un sueño bastante extraño. No sabría calificarlo como un sueño bonito o una pesadilla porque no se realmente que es lo que quiero. Creo que si se escenificara en la vida real levantaría tanto la ceja que se me enredaría en las raíces del pelo. Sería inesperado y, probablemente, violento. Esto me lleva a una idea que tenía apuntada desde la semana pasada.

¿Cómo diferenciar entre algo que deja marca de algo que deja cicatriz? ¿Qué entendemos individualmente por cada una de esas definiciones? Muchas veces puede entenderse como "marca" algo más positivo, dejar una huella; como "cicatriz", algo más negativo, una muesca de dolor. Hay frases motivadoras que nos lo pintan de esta manera, "se una persona que deje marcas, no cicatrices", pero, ¿acaso dejar una marca no resulta un proceso doloroso como tal? Si es una marca que ha de perdurar, podríamos entenderla por un tatuaje. Somos lienzos en blanco, pero si nos aplicamos pintura como tal, de forma superficial, tarde o temprano es algo que se borra, nuestra propia biología elimina los tintes, sean del tipo que sean; a no ser que recurramos al tatuaje, proceso que resulta doloroso en el momento, pero que terminamos viendo como una marca que nos define, a pesar de que, en un primer instante, es una cicatriz más. Si lo piensas detenidamente, son conceptos bastante ambiguos. Podemos tener marcas que, después de todo, nos evoquen dolor, al igual que podemos tener cicatrices que nos evoquen momentos importantes, memorables, puede que, después de un periodo de tiempo, felices a su modo.

La diferencia entre "marca" y "cicatriz" la impone el tiempo, estoy segura. A parte de nuestra propia percepción de lo que represente dicha palabra. En definitiva, ambas nos acompañarán el resto del camino, tenemos que ser nosotros mismos los que busquemos la definición adecuada.

Todo lo que vivamos día a día nos deja una muesca en algún sentido, crecemos, evolucionamos, reorganizamos esas muescas, marcas, cicatrices; las dotamos de significado, las ordenamos según importancia; aprendemos de cada herida, de cada golpe, lo hayamos elegido o no; se supone que en ello reside la gracia de avanzar.

¿Tú cómo me definirías? ¿Cómo alguien que deja huella o que deja cicatrices?

¿Y tú? ¿Qué crees que dejas en los demás de entre las dos?

17 abr. 2017

Love always wins

¡HOY ES UN DÍA COJONUDISÍSIMO!

¡Joder Mike, joder!
No... Mike no, vamos con el producto más nacional:

¡Joder hermano, joder! ¡Soy una persona útil para la sociedad, joder! 
No voy a vender la piel del oso antes de cazarlo, por supuesto, pero el chute de café y las buenas noticias me hacen estar como si me hubiese metido 300 red bull en vena. ¡Qué sensación tan maravillosa, joder! ¡Qué bien sienta decir tacos cuando estás contenta, joder!

Esto me ha puesto de muy, muy buen humor, como puedes ver, pero no voy a abandonar la idea original del post de hoy. Love always wins ♥


El amor no es un animal mitológico. Existe, de verdad. Ese amor de las películas, ese amor de otros tiempos no se ha perdido. Ese amor caballeresco, de siglos pasados, esa pasión que no avergüenza admitir. Cuando ese sentimiento te inunda el pecho como un tsunami no lo puedes callar, tampoco disimular, se nota a simple vista. Fíjate la próxima vez que salgas a la calle, estos sentimientos hacen que vayamos casi flotando, sin a penas apoyar los pies en el suelo. 

Todavía dejamos mensajes en los espejos para demostrar nuestro apoyo y nuestro amor, todavía quedan niños que se enamoran desde el jardín de infancia y acaban casándose el día de mañana, no solamente esas parejas mayores que terminan cuidándose el uno al otro porque se que me dirás que crecieron en otros tiempos y que se han acostumbrado el uno al otro, que lo que queda es el sentimiento de hacerse compañía. Error. El amor siempre está ahí, siempre evoluciona. El amor no es solo pasión, puede durar para siempre si sabes cuidarlo bien. Si no lo entiendes es normal que algún día termine. No es tan difícil de entender, ni tampoco de llevar a la práctica. Cuando encuentras a alguien que piensa de igual modo que tú ese amor siempre irá a más, será ese amor que todos anhelamos, que todos envidiamos, que todos queremos y que, tarde o temprano, todos tendremos. 




Como no, todo llega a su momento, pero somos impacientes, queremos todo ya, de forma inmediata, pero nada más sencillo. Lo que está destinado a nosotros terminará llegando tarde o temprano. Ahí está lo bonito de creer en mañana sin dejar de disfrutar hoy. 

Ahora mismo estoy tan llena de sentimientos bonitos y grandes sueños que se me hace difícil hilvanar dos ideas para seguir hablándote. ¿A que va a ser verdad eso de que los artistas torturados son más prolíficos? Tiene que tener sus excepciones. Creo que debo empezar a fomentar mi creatividad con estados de ánimo felices y eufóricos. 

¡Espérame mañana! Que vendré preparada, te lo prometo. 

16 abr. 2017

Todos estamos solos

Ayer tenía una leve idea de qué contarte, pero no supe bien como desarrollarla. Preferí poner la noche y un Saludo al Sol de por medio para meditarlo un poco mejor. ¿Y sabes una cosa? Sigo sin tenerla demasiado en claro.

El título es claro y conciso: Todos Estamos Solos. A la hora de la verdad sólo nos tenemos a nosotros mismos. Podemos tener compañía, pero nuestra vida es nuestra, nuestras decisiones son nuestras, No es que estemos solos en términos de soledad y autoexilio, estamos solos con nosotros mismos, y eso a fin de cuentas, no es estar tan desamparado.

Hay ciertas condiciones, como todo en esta vida, pero es contigo mismo con quien vas a compartir todo, es a ti mismo a quien vas a tener que pedir consejo en más de una ocasión a la hora de tomar ciertas decisiones en el camino.

¿Otra oda a la esquizofrenia? No, claro que no. Tampoco digo que busques la manera de desdoblarte y convertir ese clon en tu mejor amigo. Es algo más subjetivo. Es saber llegar a ese punto en el que te conozcas a fondo, te entiendas al 100% y no necesites valoraciones externas para justificar tus actos. Suena sencillo, pero es mucho más complicado de lo que pueda llegar a parecer.

Dedicar nuestra vida a encontrar ese alguien perfecto que nos complemente y nos entienda antes de lograrlo nosotros mismos es una pérdida de tiempo y esfuerzo. Por eso luego nos llevamos los palos y, con ellos, un trocito de desconocimiento que empaña todo el camino ya avanzado. Causa-efecto, acierto-error. Conseguir aprender algo que luego cambia completamente. Básicamente, cuando tienes todas las respuestas, el universo viene a cambiarte todas las preguntas. Una evolución continua sin una meta fija. No hay cabida para desfallecer, simplemente seguir intentándolo, seguir aprendiendo, seguir fallando y seguir acertando; no todo es negativo, no todo es blanco o negro, hay que saber visualizar toda esa gama de grises que queda por medio.

¿Verdaderamente te conoces a fondo? ¿Puedes definirte en unas pocas palabras? Tres, cinco, nueve, las que sean, y que sea una definición realmente acertada. Yo te digo desde ya que no. Depende del día te diría que soy sociable y luchadora, u orgullosa y con carácter, o sensible e inocente... Ya ves, hay variedad, lo que nunca hay es estabilidad, no sería capaz de definirme de la misma manera dos días seguidos. Tengo que seguir conociéndome a mi misma, tengo que seguir sola con mis sentimientos para aprender a buscar a ese compañero perfecto. Aprender de mis errores y aceptarme con y a pesar de ellos para que, el día que alguien haga lo mismo, conocerme y aceptarme, saber que es la persona idónea en mi vida.

Nadie quiere estar solo, pero son etapas inevitables. La lección reside en aprender a estar con nosotros mismos. Conociéndonos completamente seremos capaces de conseguir lo que sea. Sin ataduras, sin remordimientos, sin cargas, volar tan lejos como podamos y nunca estaremos verdaderamente solos.

14 abr. 2017

Dos lágrimas

Hola. Se que llevo un par de días sin hablarte. No ha sido por falta de tema, sino por falta de ganas. Se que dije que no iba a dejar que eso me influyese, que iba a hablarte cada día para crear el hábito, pero no conté con los momentos en los que me viese más desbordada.

Hace unas dos noches hubo luna llena. ¿Qué tendrán las fases lunares que siempre nos influyen en una u otra manera? Esa noche se me escaparon dos lágrimas. Una por el ayer, otra por el mañana. Y ahí paró. Solo dos. No es una metáfora. Puede que fuese la despedida de una etapa, la apertura de otra. La mente es curiosa, las sensaciones, la sugestión. Bajo la misma luna que nos ilumina a todos lloré por miedo, por tristeza y por expectación. Lloré sin un motivo concreto, y en cuanto recobré el aliento, lloré ya sin ganas. Sin fuerzas.

Pecamos de ingenuos e idiotas muchas veces. Creer que las etapas que estamos viviendo en un preciso instante son estáticas y duraderas puede significar un gran conformismo o una escasa ambición. Si tienes algo de suerte, habrá personas de las que no te desligues a lo largo de todo tu viaje, pero solo si tienes suerte. Amigos del colegio, compañeros de perrerías... a todos nos une algo en su momento, pero al crecer, al vivir, cuando cambiamos en esos aspectos, se acaba el lazo. Queda sopesar si merece la pena empezar una bobina de lazo nueva o tratar de estirar más ese lazo desgastado.

Ya no solo debemos acotar estas reflexiones a las personas que conocemos por nosotros mismos, la familia también son vínculos que no hemos elegido. Y puede salir estupendamente bien como desastrosamente mal. No elegimos nuestra familia. Es un vínculo obligatorio y como toda obligación, termina estallando en la cara tarde o temprano.

Anoche fui a una de las procesiones de esta semana. Las de los jueves y viernes santos son las que más me suelen gustar. Las que muestran la parte más dramática de la historia. Mi madre me llama "sarcástica" por ello. En realidad quiere decir sádica, pero suele confundir los términos y a mi me hace demasiada gracia como para corregirla. Anoche vi al Señor de la Piedra Fría y me resultó curioso como, cada año, la imagen parece más pequeña que el anterior. Tras el paso de esa imagen, tras los feligreses "crucificados" que salen para cumplir promesas; La Dolorosa. De ella me resultó curiosa la sensación de que cada año el puñal de su pecho parece más largo que el anterior. ¿Cambia nuestra percepción de las imágenes por las situaciones que hemos vivido durante el tiempo de por medio? ¿Cambia simplemente por lo que estemos viviendo en ese momento? Esto es igual de aplicable a cualquier tipo de imagen que no veas con cotidianidad. Si no eres una persona excesivamente devota, las imágenes de las procesiones las verás si acaso una vez al año. En conclusión. a donde quiero llegar es a las sensaciones provocadas por elementos en los que no reparamos durante un largo periodo de tiempo.

Desde que estaba en el instituto tengo una caja de tamaño razonable, forrada en terciopelo azul, en la que guardo una cierta variedad de recuerdos: dedicatorias del instituto, tickets de viajes, pasajes, una rosa seca de mi 15º cumpleaños, velas, recuerdos de comuniones... te haces una idea, ¿no? No es una caja que suela abrir y releer a menudo, tengo una idea base de lo que hay dentro de ella y me evoca recuerdos muy bonitos, sin importar como me sienta en ese momento, pero la sensación al verlos nunca es igual, hay algo dentro que se manifiesta de distinta forma cada vez que dedico algo de tiempo a rebuscar de nuevo en su contenido. Si estoy feliz, sonrío y la ordeno de forma que todavía puedan caber más cosas; si estoy triste, suspiro pensando en lo feliz que era sin ser consciente de ello. ¿Llegará el día futuro en el que sonría pensando en hoy y me ría por lo tonta que fui? Por darme cuenta de las cosas que me hacían feliz hoy y no fui capaz de ver hasta ese futuro. Supongo que es ley de vida, será algo inevitable, no puedes avisarte desde el futuro o todos tendríamos vidas idílicas. O estaríamos locos de atar. Imagina que se te aparece tu yo del futuro en el umbral de la puerta pidiéndote paso para entrar a charlar. O recibes un correo con fecha de dentro de diez años. ¿Cuánta fuerza mental tienes que tener para no perder la chaveta?

El ayer duele y conforta a partes iguales. El ayer nos enseña, es nuestro libro de texto, nuestro mapa. El mañana es ese poste lleno de letreros con flechas en todas direcciones esperando una decisión. Si sabemos estudiar el ayer, el mañana debería hacerse más ameno de transitar.

Todo sucede por algo, aunque veamos esos resultados después de haber pasado el duelo, después de haber vuelto a vivir. Pero, aunque ahora nos lo parezca, nunca hay cabos sueltos. Simplemente... son finales impactantes que nos animan a abrir el siguiente tomo para continuar con la historia. Y yo ya estoy lista para comenzar a leer esta nueva historia. Sin dos lágrimas. Puestos a llorar, lloremos a mares. De tristeza, de alegría, de risa, de dolor, de lo que sea. Vaciemos el cargador hasta quedarnos ligeros. Sintámonos realmente vivos.

11 abr. 2017

Hombre natural

«El hombre es bueno por naturaleza» 
Rousseau


Si nos metemos más a fondo en el tema, "el hombre es bueno por naturaleza, pero actúa mal forzado por la sociedad, que le corrompe". ¿Cuánto de verdad hay dentro del pensamiento de Rousseau? ¿Es cierto que un ser humano sin preocupaciones, guerras, industria, lenguaje ni hogar conserva la inocencia y, por ende, la felicidad? Lo veo difícil de comprobar dado que, sin lenguaje, no habría forma de comunicarse con ese ser primitivo y, a estas alturas, no podemos hacer el experimento en carnes propias a no ser que nos lobotomicen. Podría ser factible en caso de recordar como nos sentíamos siendo neonatos, sin lenguaje alguno, sin conocimiento, pero, ¿quien recuerda esas primeras etapas? ¿Por qué esas sensaciones no perduran a lo largo del viaje para guiarnos un poco mejor en el camino? 

Personalmente pienso que un hombre en estado natural, sin convenciones sociales, no sería necesariamente bueno. Creo que Rousseau en su teoría obvió el instinto de supervivencia presente en toda especie animal, a menos de que lo haya asumido en la condición primitiva de este humano natural y quede enmascarado como un rasgo positivo dentro de dicha bondad y felicidad. 

Pero, por otro lado, ¿qué entendía este hombre por bondad? ¿Qué entendemos nosotros por bondad? ¿Qué entiendes tú, individualmente, lejos de todo razonamiento manifestado por terceros, por bondad?

¿Es bondad no reírte de ese amigo que tropieza con una piedra por la calle? ¿Es más bondadoso el que lo ayuda a levantarse o el que llama a urgencias? ¿Es más bondadoso el que da lo que le sobra o el que consume menos? ¿Cuántos raseros hay para determinar la bondad? ¿Según nuestras creencias? ¿Nuestra educación? 

Rousseau decía que la educación se utilizaba para enmascarar lo vil, odioso y despreciable que era el hombre histórico. Que todo arte y toda ciencia servía para ocultar la degeneración tras apariencias, cortesía y retórica. Ergo, ¿el arte y la ciencia son meras máscaras? ¿De por si no contienen bondad? 
Yo, por mí misma, discrepo. Considero que no hay dos disciplinas más cargadas de emociones que las ciencias y el arte. No solo bondad, no se acota ahí. Ira, rabia, superación, empatía, bondad misma... contienen un amplio abanico. Pienso que el hombre científico, el hombre artista, no son hombres históricos según la filosofía de Rousseau, sino que han alcanzado el tercer estadio, el del hombre civil. Puede reparar y recuperar la felicidad y las libertades del hombre natural. 

A estas alturas no se cuanto habrás aguantado de la chapa sobre Rousseau. Ni siquiera se si tienes una ceja arqueada mientras buscas como sentirte. Baja la ceja, ahora toca hablar por mí, como estos días anteriores. ¿Crees que el hombre es bueno por naturaleza pero que es la sociedad la que lo corrompe? ¿Te consideras corrupto? No, claro que no. Lo que dijo el impulsor del romanticismo ya no tiene validez en la sociedad actual. Todos somos buenos a nuestra manera. Las miras se han abierto y no existe la guillotina. ¡Por fin somos libres!
No estoy yo tan segura de eso. 

¿Yo? ¿Qué crees que voy a decir de mí misma? Reconozco que no soy buena según los raseros católicos, pero tampoco soy mala. No me siento corrupta. Me siento engañada. Porque el único mal, el cáncer de toda sociedad, es la hipocresía. Puedes ser bueno, puedes ser malo, puedes llevarlo al extremo que quieras, tienes amplia libertad, pero siempre y cuando seas sincero. Y creo que ese sentimiento, a día de hoy, es más un animal mitológico. 

Así que voy a formular mi propia cita, irrevocable hasta próximo aviso, si es que algo cambia:

El hombre es egoísta por naturaleza, por ello,
creó la hipocresía.