24 mar. 2012

Let's feel... close your eyes and listen.

Una historia convencional empezaría con un narrador situándonos en el tiempo, unos personajes prediseñados, una trama continua y constante... 
Esto es una historia convencional, sólo que sin tantos matices. Únicamente hacen falta un par de elementos para la puesta en escena: un atardecer, un paseo solitario donde se escuche el batir de las olas, un chico y una chica. Lo demás es secundario, queda al libre albedrío de la imaginación de cada uno. 

No digas nada, sólo cierra los ojos. 
Durante el próximo rato diré todas esas cosas que siempre quise decirte, abriré mi corazón de par en par. Simplemente no me mires aún. Será más fácil así. 
¿Recuerdas? Haz memoria... todo lo que hemos vivido. 
Ha sido hermoso, ¿verdad? Cada momento tan inolvidable, tan único, tan especial. 
Por ahora, y en adelante, te cogeré de las manos. Con ello prometo que jamás te soltaré. Te sostendré con tanta tanta fuerza que jamás volverás a sentirte caer mientras me tengas a mí. Y me da igual no recibir reciprocidad, el simple hecho de hacerlo es lo que me basta para poder sonreír satisfecha. 
Te seré franca, hubo momentos en los que no supe qué hacer, cómo reaccionar... ni siquiera qué sentir. Pero ahora ya lo tengo claro. Quiero gritar a los cuatro vientos que te quiero, sean cuales sean las consecuencias que éste grito acarree. 
Quiero liberar éste sentimiento, respirar hondo y pensar que al menos he sido honesta conmigo misma... y contigo. 
Quiero pensar que estoy haciendo lo correcto... aunque eso no lo sabré hasta terminar y comprobar tu mirada. 
Abre los ojos, pero no me mires todavía. Mira la puesta de sol. No me sueltes, aún no. 
Respira hondo. 
Ahora mira nuestras manos. Mírame a los ojos. Busca tu reflejo en ellos. Sólo te pido una cosa: no tengas miedo.

Después de todo ésto... adelante, te toca.