28 may. 2012

#2 It's easy to pretend. Trying not to fade away...

3:07
Él, ajeno a todo, duerme plácidamente. Ella divaga entre pensamientos aleatorios mientras la noche avanza. Sería tan fácil levantarse sigilosamente y rozar sus labios con los propios durante un instante… nadie se enteraría.

3:15
Respira hondo, mirándole dormir de hito en hito. Cierra los ojos. Se imagina al borde de un acantilado, colgando sobre un precipicio del cual no se avistaba el fin. Sus manos son su único método de sujeción.
Hinca las uñas con fuerza en la tierra, hasta que éstas comienzan a cuartearse, rompiéndose por el esfuerzo, despegándose de los dedos y comenzando a sangrar. No parece haber nadie alrededor que pueda socorrerla. Duele.

3:30
Abre los ojos sobresaltada y sacude la cabeza para intentar desterrar esos pensamientos que se adueñaban de su mente casi de manera automática. En un movimiento involuntario se mira las manos, las cuales están sanas, como siempre. Ha sido todo un sueño. O una pesadilla. Una mala alucinación. El caso era que quizá le estuviera dando demasiada importancia. O quizás no.
Es entonces cuando decide levantarse de la cama.

3:47
Los números del reloj digital brillan con intensidad, reflejándose en su pierna mientras permanece de pie en el espacio que separa ambas camas. En la mesa de noche también están las joyas que habían llevado puestas ese día. En el lado de ella, los pendientes y el collar que siempre llevaba puesto; en el lado de él, una pulsera de piel negra con una chapa de plata en medio. La roza con los dedos suavemente. Adoraba verla puesta en su muñeca. Se sonríe por lo bajo y se aleja con suavidad de las camas, en dirección al baño.

4:05
Se mira al espejo, y el reflejo que recibe a cambio le parece ajeno. Un rostro ojeroso la acusaba de débil e ilusa, una mueca torcida en una media sonrisa más bien cansada la hacía parecer desconsolada, una mirada ausente denotaba el miedo que la invadía. Ese conjunto de piezas no la formaban a ella. Respira hondo y abre el grifo para refrescarse.

4:19
Regresa del baño decidida a acostarse y olvidar todo lo ocurrido. Necesitaba descansar para el día siguiente. Se sienta en la cama y le echa un último vistazo. Lo único que ha variado en su postura es la posición de su mano, que ahora descansa debajo de la almohada. Suspira desviando la mirada una vez más.
 
4:23
El precipicio vuelve a invadir sus pensamientos. Cada vez está más al filo de caer al vacío. Sus manos, sudorosas, agrietadas y rotas resbalan sin control, hasta que finalmente ceden. Cierra los ojos mientras se siente caer.

Send me all your angels tonight. I’m barely hanging on the edge of lonely…

Frena en la caída. Abre un ojo, temerosa, expectante de saber qué la ha detenido. Una mano la sostiene con fuerza. Una mano robusta, con una pulsera de piel negra y chapa de plata.



- SEGUNDA PARTE -

24 may. 2012

#1 What am I gonna do tonight, when I'm one step closer to the other side?

La luz roja del reloj digital que reposa en la mesa de noche que separa las dos camas marca las 2:15.

En la cama que está más pegada a la puerta, él duerme; en la otra, más cercana a la terraza, ella mira al techo sin poder conciliar el sueño.

2:19
Ella suspira, se gira, recostándose sobre su costado izquierdo y se queda mirándole, escrutando cada centímetro de su cuerpo con la escasa luz de la luna que entra por uno de los lados de la puerta de la terraza; por esa pequeña abertura que la cortina no alcanza a tapar por mucho que se tire de ella.

2:23
A pesar de las mantas, se puede apreciar el subir y bajar de su pecho al compás de su respiración; lenta, relajada, tranquila. Fijándose sólo en ello, sonriendo ligeramente a pesar del malestar que la invadía por el cansancio acumulado, dejó vagar la mente, imaginando como sería sentir su calidez, las cosquillas de su aliento en el cuello. Suspira de nuevo.

2:37
Él se mueve en sueños. Pasa de estar boca arriba a recostarse sobre su costado derecho, quedando frente a ella, que permanece inmóvil mientras se asegura de que no se ha despertado por cualquier motivo. Tras comprobar que sigue dormido, se le escapa una suave carcajada. Algo en su interior esperaba que al menos roncara para tener algo de lo que burlarse luego.

2:43
La expresión de su rostro mientras dormía era tan serena. Se veía aún más adorable que cuando sonreía. ¡Y ella pensaba que eso era algo imposible! Sus ojos, cerrados con una suavidad inusual en él; las líneas que definían sus labios, cerrados aunque sin tensión… un pensamiento se le pasó por la cabeza en ese mismo momento. Y recordó aquella frase
What am I gonna do tonight, when I’m one step closer to the other side?
Estando tan cerca, tan solo a un paso del otro lado, de cambiarlo todo… de cambiarlo, ¿para bien o… para mal?

2:57
Si antes no podía conciliar el sueño, ahora menos. Su cerebro se puso a funcionar a cien por hora, poniéndola nerviosa. Sacudió la cabeza y cerró los ojos. Al abrirlos el reloj ya marcaba las 3:01.
Iba a ser una noche larga.

- PRIMERA PARTE -

17 may. 2012

J'ai rêvé...

Soñé...
Soñé que si estaba en apuros, acudirías a rescatarme.
Soñé que si pensaba en ti, acabarías respondiendo a mi llamada.
Soñé que si lloraba, serías tú quien aparecería en la puerta listo para secar mis lágrimas. 
Soñé que si nuestras miradas se cruzaban sabríamos quiénes éramos y lo que teníamos que hacer.
Soñé que soñabas conmigo...

Soñé tanto, tantas cosas, que hoy permanezco sentada en la cama. Soñando aún.


Soñé que me querías... y entonces desperté.

15 may. 2012

No gain...

En el suelo se dibujaban dos sombras, dos siluetas. Una femenina. La otra de un chico. Estaban de pie, una frente a la otra, inmóviles. Las horas pasaban veloces, hasta que pronto las manecillas del reloj dieron muchas más vueltas de las que fui capaz de contar. Las siluetas no se habían movido un ápice. Y entonces comenzaron a desvanecerse, a deshacerse de la cabeza hasta los pies, lentamente, convirtiéndose en polvo. 


Polvo de lo que pudo haber sido y que, por miedo, nunca fue.

2 may. 2012

- Law of Attraction -

Siempre había oído hablar de la Ley de la Atracción, aunque con más ahínco de hace unos años hasta ahora, sobre todo tras el «BOOM» de la filosofía «New Age».
En resumidas cuentas lo que reza es algo así como el tener un fuerte deseo, algo que, si lo deseas con la fuerza suficiente, termina realizándose porque tú mismo has estado atrayéndolo con tu mente.
Suena a trama de película de serie B, pero al parecer está demostrado empíricamente en algún lado.
Nunca le hice demasiado caso, nunca me sonó convincente y opté por no tomármelo en serio. Hasta que sucedió algo.
Una noche. Una fiesta. Había bebida, había música y también un chico bailando cerca. Estuve toda la noche deseando que pasara algo entre nosotros, y pasó.
Al día siguiente y con la mente más refrescada, recordé ésta teoría.
«¿Podría haber sido cosa de la Ley de la Atracción?»
Recuerdo que sacudí la cabeza mientras trataba de organizar el resto de mis ideas dentro de mi cabeza y, riendo mientras consideraba el asunto una absoluta locura, desterré esa conclusión que sonaba tan disparatada.
Después de eso, no niego que me siga reconcomiendo un poco la idea de pensar que pudo haber sido eso. Llegados esos momentos, vuelvo a poner en práctica la estrategia. Pero nunca, después de esa noche, ha vuelto a funcionar igual.
Por eso intento olvidar esa absurda teoría cuando regreso a casa. Por eso trato de no imaginarte de pie, inmóvil, esperándome al llegar al portal y alzar la vista hacia la puerta acristalada que comunica con el otro lado de la calle, esa que es más estrecha y que en raras ocasiones uso.
Aún así, a pesar de tenerlo claro en cuanto lo pienso, ni con esas logro dejar de intentar atraer tus labios cuando te tengo cerca, ni tus abrazos cuando me siento débil y frágil, ni tu sonrisa cuando me quedo sin luz en el camino.
La ley de la Atracción no existe, y a pesar de ello, sigo aferrándome a ella como una ilusa, hasta que por fin, ese deseo se cumpla: Tú.