24 may. 2012

#1 What am I gonna do tonight, when I'm one step closer to the other side?

La luz roja del reloj digital que reposa en la mesa de noche que separa las dos camas marca las 2:15.

En la cama que está más pegada a la puerta, él duerme; en la otra, más cercana a la terraza, ella mira al techo sin poder conciliar el sueño.

2:19
Ella suspira, se gira, recostándose sobre su costado izquierdo y se queda mirándole, escrutando cada centímetro de su cuerpo con la escasa luz de la luna que entra por uno de los lados de la puerta de la terraza; por esa pequeña abertura que la cortina no alcanza a tapar por mucho que se tire de ella.

2:23
A pesar de las mantas, se puede apreciar el subir y bajar de su pecho al compás de su respiración; lenta, relajada, tranquila. Fijándose sólo en ello, sonriendo ligeramente a pesar del malestar que la invadía por el cansancio acumulado, dejó vagar la mente, imaginando como sería sentir su calidez, las cosquillas de su aliento en el cuello. Suspira de nuevo.

2:37
Él se mueve en sueños. Pasa de estar boca arriba a recostarse sobre su costado derecho, quedando frente a ella, que permanece inmóvil mientras se asegura de que no se ha despertado por cualquier motivo. Tras comprobar que sigue dormido, se le escapa una suave carcajada. Algo en su interior esperaba que al menos roncara para tener algo de lo que burlarse luego.

2:43
La expresión de su rostro mientras dormía era tan serena. Se veía aún más adorable que cuando sonreía. ¡Y ella pensaba que eso era algo imposible! Sus ojos, cerrados con una suavidad inusual en él; las líneas que definían sus labios, cerrados aunque sin tensión… un pensamiento se le pasó por la cabeza en ese mismo momento. Y recordó aquella frase
What am I gonna do tonight, when I’m one step closer to the other side?
Estando tan cerca, tan solo a un paso del otro lado, de cambiarlo todo… de cambiarlo, ¿para bien o… para mal?

2:57
Si antes no podía conciliar el sueño, ahora menos. Su cerebro se puso a funcionar a cien por hora, poniéndola nerviosa. Sacudió la cabeza y cerró los ojos. Al abrirlos el reloj ya marcaba las 3:01.
Iba a ser una noche larga.

- PRIMERA PARTE -