2 jun. 2012

#3 Just give me a sign.


4:30
Abre los ojos sobresaltada con la imagen anterior aún grabada en su memoria, pero lo que ve frente a ella la deja completamente sin aliento.
Él se ha despertado, ha ido hasta su cama y, sujetándole las manos con firmeza sobre el regazo, la mira fijamente.

4:35
Había oído hablar de esos momentos en los que las palabras sobraban, pero nunca había experimentado ninguno hasta esa noche. Ninguno de los dos había articulado palabra, no era necesario hacerlo, cualquier tipo de conversación sobraría en esas circunstancias.
Entonces las distancias fueron acortándose cada vez más entre sus labios.

4:37
Él se inclinaba despacio. Ella, perpleja, lo miraba sin moverse. Él, con suma cautela, había deslizado una mano por el lado izquierdo de su cuello, acariciándole la mandíbula con el dedo pulgar suavemente. Ella cerró los ojos para intensificar el resto de sentidos y grabar a fuego en su memoria las sensaciones que la invadían. Hasta que notó el roce de sus labios sobre los de ella.

4:39
A penas un segundo, un leve roce y se separa de ella, soltándole las manos y sentándose en la cama con la cabeza gacha, ligeramente desviada hacia la derecha, mirando al suelo. Su pulso, acelerado, era audible aunque intensificado por el tenso silencio que reinaba en la habitación.

4:43
El rayo de luz lunar que entraba por la rendija de la puerta de cristal de la terraza comenzaba a variar su trayectoria en dirección a ellos. Había pasado de iluminar una franja de suelo a estar ya sobre la cama, a la altura de los pies. Desde la posición donde estaba ella, ese rayo se reflejaba sobre la silueta de él dándole un ligero resplandor. Como un ángel. Entonces sonríe.

4:45
Se incorpora lentamente sobre la cama, quedando sentada frente al costado izquierdo de él. Temerosa aún, le acaricia el pelo con suavidad, esperando a que gire el rostro para mirarla, cosa que no hace. Continúa las caricias bajando por su rostro, llegando a su mandíbula, y, tras deslizar su mano por ella, la sujeta despacio, haciéndole girar hasta topar con su mirada.

4:47
Ella le sonríe, pero eso parece no ser suficiente para relajarle. Su respiración entrecortada se atenúa pese a que su pulso parezca aumentar su ritmo. Aún así, permanece inmóvil. Ella se acerca con decisión hasta sus labios, besándolo con dulzura, beso al que él corresponde rodeándola con sus fuertes y robustos brazos.

5:15
Abrazados, siguen sin atreverse a decir nada. Todavía faltaban un par de horas para que llegara la mañana,  ya hablarían entonces. Se duermen, perdiendo la noción del tiempo, sin dejar de sonreír.




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