31 jul. 2013

¡¡Sorpresaaaaaaa!! Un post libre... ¡entre semana!

¡Y no es un Book Tag! Que ya me estaba repitiendo. Creo que voy a esperar a leer un par de libros más antes de seguir haciendo BookTags. La parte mala será que como la gran mayoría de los que tienen preferencia en la lista son eBooks no podré sacarles fotos y hacerles mimitos(?) pero bueno, problemas del primer mundo.

Este post lo hago para desahogarme en cierto sentido. Hoy ha sido un día nefasto, horroroso, pésimo; un día negro. Y diréis "si, ya, muy bien y todo lo que tu quieras, días malos tenemos todos" Vale, lo se, días malos tenemos todos, pero deprimirse un ratito también es necesario. Porque no solo fue la luz del coche, sino el abollón que le hice en la defensa al intentar meterlo al taller por ir de sabihonda. Heridas de guerra, como me dijeron, pero heridas de guerra en un coche que no es tuyo tuyo duelen más que si fueran en coche propio. Ahora entiendo como se sintió cierta personita al cascar la luna de un coche ajeno. Yo me habría metido debajo del primer camión que pasara por ahí.

Pero en fin, al caso, el mundo no se acaba, la luz indicaba que el fallo era un pequeño filtro que no influía a la hora de seguir utilizando el coche, pero que hay que cambiarlo, como todo. Porque no pasa la ITV, porque usándolo así contamina más... diversos factores que suman, y no es cuestión de esperar a que ese pequeño filtro desemboque en un problema mayor. Todo tiene solución. Salvo la muerte, todo la tiene.

Por eso estoy escribiendo esto, porque quiero dirigirme a toda esa gente que cree que puede hacer y deshacer a su antojo solo porque tiene el bolsillo lleno y el ego inflado en falso. ¿Sabéis lo que os digo? Que conmigo no va a poder nadie, porque soy fuerte, porque soy luchadora, porque me he criado bajo unos principios morales que me impiden rendirme ante cualquier adversidad. ¿Pretendéis que os busque de rodillas? Antes muerta. Quien sabe, a lo mejor es alguno de vosotros el que vendrá a mí arrepentido y seré yo la que os obligue a arrodillaros y besarme los zapatos.

Perdón, perdón. He terminado yéndome por dónde no debía, pero necesitaba desahogarme. Por muy positiva que sea, a veces hace falta soltar ciertas cosas y ahora me he quedado tan ancha. Lo siento mucho si esto se va del sarcasmo y las tonterías habituales, mañana volveré a ser una diseñadora gracioseta que cuenta sus aventuras y desventuras en la oficina.

Por ahora, buenas noches mariposas. Descansad, soñad cosas bonitas y no os preocupéis, que todos tenemos un pequeño luchador en nuestro interior, al que podemos alimentar y hacer grande e invencible. ♥

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