18 dic. 2013

Reflexiones y opiniones

Hoy he recordado un viejo post en el que la gente se sorprendía de lo bien que escribía una muchacha de unos 13 años y me ha dado que pensar. Es increíble como la sociedad ha degenerado con el paso de los años en muchos sentidos, aunque en el que quiero centrarme es en el de la mediocridad. Se ha llegado a un punto en el que lo cotidiano es el catetismo, por definirlo de algún modo; denigrando a aquellas personas que sobresalen en algún campo que, por lo general, requiere algún tipo de esfuerzo, tachándolos de marginados, frikis, etc.

Muchos dirán que eso hoy en día ya no se ve tanto por la moda hipster, yendo de nerds, enterados, víctimas marginadas del sistema; descripciones que lo que atribuyen a la persona que se las aplica más fachada que realidad. En resumidas cuentas: moda. Sé que hay modas y modas, que esto pasará y llegará otra moda absurda que se apoderará de la red y de las calles, como en su día fue el reggaetón, el eEsCrRiiBiir aAsìíhH, (acabo de matar neuronas por gusto haciendo eso(?)), o los looks góticos/raperos/chonis que todos adoptamos algún día por moda y luego nos cansamos de mantener. Me incluyo porque yo misma fui cambiante en estos temas, que, por otro lado, me ayudaron en cierta medida a adoptar la personalidad que tengo a día de hoy. A lo que quiero llegar es que, hoy día, está de moda parecer inteligente, pero nadie se digna a invertir tiempo en demostrarlo. Llevan gafas sin cristales y fardan de leer libros que probablemente, hasta que entraron en ese blog/foro/derivados, no sabían ni siquiera que existían, declarándose fans de autores que jamás han pasado por sus manos, teniendo las estanterías llenas de souvenirs made in china de lugares que nunca han visitado. Me da rabia y tristeza ver esta sociedad, en lo que nos estamos convirtiendo, en ver la clase de rebaño de borregos a los que un buen puñado de likes domina, dejados llevar por la popularidad y no por los gustos propios.

¿En dónde estaba esta moda cuando los que eramos lectores por afición propia, ratas de biblioteca y no fiesteros eramos criticados y, en muchos casos, maltratados psicológicamente y dejados de lado?

En definitiva, mi opinión personal es que la culpa radica en las redes. Internet es de utilidad, y eso no lo discuto, pero, a veces, me gustaría volver a esa etapa en la que las canciones que te gustaban eran grabadas en un casette desde la radio, las cartas de amor se escribían a mano (¡o a máquina!), los teléfonos móviles únicamente se usaban para hablar, o, si acaso, para mensajes cortos; la información se obtenía buscando en las bibliotecas y tener un discman era de gente pudiente. Cuando nadie, escudado en el anonimato de la red, se metía en los asuntos de los demás creyéndose con potestad y conocimiento para intervenir, cuando el respeto era una virtud común y no prácticamente extinta. Hoy todo el mundo sabe todo sobre todo, todo el mundo escribe Best Sellers y tiene autoridad sobre todo lo que se le antoje, cosa que, probablemente, no termine saliendo bien si seguimos avanzando de este modo a pasos agigantados. Por esto mismo, todos aquellos que salgan ahora con cosas como “¿Quién te crees que eres para hablar así, sabihonda entrometida?” Diré lo que dice todo el mundo: Es mi opinión y soy libre de expresarla del modo en que quiera. Si no te gusta, da media vuelta y regresa por dónde has venido como si nunca te hubieras topado con esto.


“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”
Albert Einstein