14 sept. 2014

Septiembre

Las depresiones veraniegas pasan. Los pozos de autocompasión y flagelación pueden escalarse. Son cosas que una ya sabe tras haber pasado la pubertad, pero que, a pesar de lo mucho que crezcamos, siguen aflorando alguna que otra vez.

Septiembre ha llegado después de todo.
Algunos empiezan etapas, ciclos nuevos, mientras yo cumplo dos años de haber finalizado mi última etapa de aprendizaje.
Pero como he dicho más de una vez, se trata de un final "finito". Tarde o temprano volveré a coger los útiles.
Para mí, mi nueva etapa dio comienzo en febrero y ya lleva sus buenos 8 meses de andadura. Un futuro incierto se cierne sobre mí, y cada vez la espinita del miedo se hace notar un poco más, pero no debemos darle importancia, pues después de todo, las cosas han ido a mejor últimamente.

Septiembre ya va por la mitad de su vida pero hay cosas que siguen sin cambiar.
Por eso te voy avisando desde ya, Octubre:
Quiero hojas doradas empezando a cubrir las calles.
Quiero días de sol con brisa helada que no permita sentir calor.
Quiero tormentas de lluvia y frío los domingos por la tarde-noche.

Así que ve poniéndote las pilas, que tengo el kigurumi en camino.


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