19 feb. 2015

Musas melancólicas. Ya que aparece una, vamos a aprovecharla.

Digamos que últimamente he tenido varios arranques de inspiración que no han llegado a buen puerto... bueno, ¿para qué engañarnos? No han llegado a puerto alguno. 
Puede que haya sido por la confluencia de fechas, por este mes en sí, por lo que nuestro viejo amigo Camilo Sesto decía: 

MELANCOLIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

Muíltiples factores. 
Corramos un tupido velo. 

Pero creo que he sacado cosas de provecho. Ha pasado San Valentín y estamos en la recta final de los carnavales. Algunos me dicen que porqué no salgo más de fiesta o porqué no me desmeleno. Bien, me he dado cuenta de que en realidad no quiero. ¿El motivo? Quizás el esperar me haya hecho subir demasiado el listón de mis expectativas. Quizás me he encerrado en mi misma más de lo que creía. Quizás, tan sólo quizás, en realidad mis deseos no son los acertados en esta etapa de mi vida. Me siento bien conmigo misma, me siento segura, independiente y creo que bastantes problemas tengo a día de hoy como para buscarme añadidos por cuenta propia. Pero luego... 

Ya se lo que pensaréis; ni yo misma se lo que quiero. 
¿Baja autoestima tal vez? Porque la necesidad de afecto la tengo, pero luego no dejo que cualquiera se me acerque. 
Cierta personita me habló de la presión social, y en parte es así, pero hay presión social en todos lados, creo que por ese lado no estoy preocupada ya a estas alturas. Son mis propias necesidades, mi mente, mis sentimientos, mis deseos, el montón de romances que he leído a lo largo de los años(?), restos de una vida de instituto descafeinada que pasó por mi sin pena ni gloria. 
Puede que sea mi propio carácter el que me sabotea. Puede que me haya aferrado demasiado a esa idea de que el tiempo pone todo en su sitio tarde o temprano y me haya resignado a esperar a que la vida suceda a mi alrededor. Tampoco es que haya tenido mucha iniciativa nunca, y loro viejo no aprende a hablar, pero... igual que en algunos aspectos voy camino de ser la mujer independiente que siempre quise ser, en otros me hubiera gustado ser diferente. Más sagaz, puede que algo menos inocente, más ingeniosa, creativa, saber decir siempre la palabra correcta. Pero supongo que no se puede tener todo en esta vida. 

Ahora mismo he divagado tanto que no recuerdo la idea inicial de este post, pero creo que en alguna manera me he desahogado. Este horrible frío me encoge las neuronas de tal manera que no logro hilar más de una frase coherente, pero se hace lo que se puede. 

En fin, seguiré pensando igual, seguiré echándome a morir en mis etapas melancólicas y más bohemias(?) y cumpliré con mis objetivos diarios. La vida no es lineal y en un momento todo puede cambiar. Es mejor no hacer planes, las sorpresas después de todo son muy agradables. 



Carpe diem!

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