28 feb. 2015

Sweet morning

Inspirar. 
Tu pecho se hincha levemente, dura una fracción de segundo en tensión. Alto y firme.

Espirar.
Levemente desciende de nuevo a su posición original. Noto una caricia cálida y suave en la parte posterior del cuello que me encoge hasta los dedos de los pies y dibuja una sonrisa en mi rostro aún somnoliento. 

Ese vaivén es el que me devuelve lentamente a la consciencia. 

Sin necesidad de abrir los ojos puedo dilucidar lo que sucede a nuestro alrededor. Anoche dejamos la ventana ligeramente abierta, por lo que la brisa mañanera trae un dulce aroma a rocío y un tenue trinar de pájaros se cuela a través de las cortinas, que ondean con suavidad. 
El sol acaba de despertarse; y esos primeros rayos que lentamente van llenando el vacío de la noche tiñen la habitación de un tono amarillo ocre intenso, proyectado a través de la tela de esas cortinas marrones que sólo me gustan una vez al día. 
Noto tu brazo descansando sobre mi cintura y no quiero abrir los ojos aún. 
Noto tu aliento en mi cuello, se que aún sueñas, el leve gorgojeo que escapa de entre tus labios me confirma la teoría. 

En tu lado de la cama, esparcidos por el suelo, están nuestros zapatos, arrancados de los pies sin orden alguno durante la guerra de caricias en la que ambos bandos salieron victoriosos. 
En mi lado de la cama, sobre la mesita auxiliar, descansan tus gafas, que te quité cuidadosamente al darme cuenta de que te habías quedado dormido con ellas puestas. 

Inspiras. 
Espiras. 
Pierdo el hilo de mis pensamientos. 

Giro sobre mi misma con cuidado de no moverme con brusquedad. Ahora tu aliento descansa sobre mi nariz. 
Tan cálido. 
Sigo sin querer abrir los ojos, así el tiempo no avanzará. 
Me acurruco contra tu cuello y extiendes tu mano acariciando mi costado con suavidad, atrayéndome hacia ti con la poca fuerza que la duermevela te deja hacer acopio. 

La luz a través de mis párpados se vuelve más intensa, pero no pienso abrir los ojos. Todavía no, o todas estas sensaciones maravillosas se esfumarán. 

Inspiras hondo. 
Espiras con suavidad.

Un suspiro. 

Quiero quedarme así para siempre. 






*Para una musa que llega, lo hace cuando estoy en el trabajo. No voy a quejarme porque al menos algo ha llegado. 

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