20 jul. 2015

Hay un deseo

Hay un deseo que oprime el alma y envenena la razón.

Hay un deseo que lucha por todo y todo teme a su vez.

Un deseo que nos transporta hasta darnos de bruces con la realidad, que es capaz de nublar nuestro alrededor para hacernos ver lo que queremos ver.

Hay un deseo que no prescribe, un delito de amor imperturbable que condena y extasía, del cual somos todos criminales reincidentes.

Puede que en un universo paralelo alguno de los dos tenga el valor necesario para realizar este deseo. O puede que en alguno de dichos universos ni siquiera nos crucemos por el camino. 

Hay un deseo que oprime el alma y envenena la razón, pero alimenta un sentimiento. 

Un sentimiento de dos. 




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