25 jul. 2015

Pasar página

Hablemos de pasar página. La de matices que una sola frase puede contener.

Pasar la página de un libro, de un cuaderno, un post-it; cada uno elige donde va escribiendo su vida, o dónde se la han dejado escrita.

Podemos pasar esas páginas con expectación, con emoción, cuando el final de la que estamos leyendo nos deja con un punto interesante, cuando deseamos averiguar que sucederá a continuación, sin necesidad de ser el final de un capítulo. Al menos esto indica que la trama está siendo buena.

Podemos pasar páginas con hastío, en ese capítulo que se hace interminable, tedioso, aquel que deseas que termine de una buena vez.

Puede que dentro de un mismo capítulo encuentres ambos tipos de páginas. ¿Más interesante? No lo creo. Desgraciadamente nos lamentamos más por estar en las páginas malas que por las cosas buenas que se van intercalando entre párrafos.

Hablemos de pasar página, hablemos de cerrar un capítulo. Una metáfora cuanto menos curiosa de acabar con un sentimiento. Hablemos de lo duro o lo fácil que pueda resultar. Hablemos de las páginas que nos quedan por leer, si pudieras saltártelas por un momento, ¿cuales leerías? ¿lo harías? ¿influirían en tu decisión de cerrar alguno de los capítulos actuales? ¿o crees que estarán en blanco? entonces, ¿qué escribirías en ellas?

Hablemos de comenzar un libro nuevo, de terminar por completo la lectura actual, el valor que eso requiere.

Hablemos, hablemos de lo que quieras, pero hablemos.
















No te necesito para nada, pero te quiero para todo.


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