12 ago. 2015

Deseos.

Existen múltiples formas de pedir un deseo.

Estrellas fugaces.
Mirar el reloj a las 11:11
Soplar las velas de la tarta de cumpleaños.
Rituales de la noche de San Juan.
Y más que probablemente me esté dejando en el tintero o directamente no conozca.

Nos hemos aferrado a la idea de algo externo que, si le demostramos la fe, el empeño necesario, puede ayudarnos de vez en cuando a continuar. El debate de si ese sentimiento es necesidad o sociedad mejor dejarlo para más tarde.

¿Es posible aferrarse al destino? ¿Al tiempo? ¿Es necesaria una explicación empírica que reafirme esa fe? ¿O la fe es incondicional?

¿Seríamos capaces de continuar de una forma cabal sin ese apoyo que nosotros mismos nos hemos creado o nos han inculcado de alguna u otra manera? No sabría encontrar una respuesta general, simplemente puedo hablar por mí. Mis deseos van a las estrellas, a esa hora del día, a las velas, a cualquier oportunidad que se presente. Quizá debería luchar un poco más y no dejar que las cosas lleguen solas. Pero la valentía es difícil de desarrollar si no te viene de serie.






Devuélveme el alma si ya no vas a usarla.
Puede que me sirva una vez más.

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