16 ago. 2015

Memorias

¿Recordar es bueno o malo?
¿Pensar en el pasado puede ayudarnos a visualizar con más claridad el día de hoy?
¿Es, el mero hecho de plantearte tus propias decisiones, sano y correcto? ¿Adecuado?

Puede que no existan respuestas claras para ninguna de estas cuestiones. Puede que la duda siga desgastando de vez en cuando nuestras propias convicciones. Puede que sea una duda necesaria, o puede que no. Cuando eres del tipo de persona de las que, a lo que se aferra es al paso del tiempo, puede que replantearse dichas dudas no sea un comportamiento del todo saludable. En esencia, la ignorancia suele ser el mejor disuasorio, hasta que el propio tiempo sea el que nos ponga delante ese acontecimiento que en el fondo sabemos que es lo que más deseamos.

Pero nunca se sabe. Así como nuestro propio criterio cambia, nuestro alrededor también lo hace, el madurar es un hecho inmutable e inherente al ser humano, y la naturaleza es sabia después de todo. Y en definitiva, si las cosas no hubiesen pasado como las conocemos, lo más probable es que, a día de hoy, no estuviésemos en donde estamos ahora, el consuelo que nos queda es que a lo mejor estaríamos peor.

Me siento enormemente orgullosa de lo que he conseguido sin ayudas de nadie, del camino que me estoy labrando y de la mujer que puedo llegar a ser con esfuerzo, empeño y dedicación. Por eso destierro esas dudas, alejo los malos pensamientos recordando las aventuras nuevas, las premeditadas y todas aquellas que aún están por venir.

Porque la vida es cambio, y todo cambio tiene su parte positiva, centrémonos en esa.


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