8 mar. 2016

Metáforas

¿Por qué?
- Partícula interrogativa de la lengua española, siempre acentuada. Expresión del deseo de conocer una explicación sobre el tema al que acompaña -

O sobre más de un tema.

Ahora mismo suena de una forma hueca, como la reverberación de la voz en una habitación vacía. Vacío. Esa es la palabra correcta. Llevo en una habitación vacía tanto tiempo que he terminado acostumbrándome a la ausencia de muebles, sintiendo que ese es el destino que estaba reservado para mi. Sola entre cuatro paredes blancas.

¿Por qué?

No me había dado cuenta de que en cada pared había una ventana, por eso la habitación era tan blanca. Cuando una de esas ventanas se cierra, la ausencia de luz por uno de los flancos te ayuda a ver con detenimiento que es exactamente lo que te rodea, al menos un poco mejor que antes.

Una de las paredes resultó ser de un azul tan claro, que seguía pareciendo blanco si no te fijabas con detenimiento. La ventana cerrada tenía contraventanas clásicas de madera, labradas con paciencia y trabajo, una de ellas más detallada que la otra. Debajo de ella, una mesa. Sólo una mesa. Una rosa malva. Un papel en blanco.

¿Por qué?

El resto de paredes siguen luciendo un blanco cegador mientras dura el día. Cuando caiga la noche todo se volverá negro. ¿Olvidaré los detalles de la ventana? ¿Olvidaré las líneas de la rosa? Su tono exacto entre malva y púrpura.

He de admitir que sigo teniendo miedo a la oscuridad.

Puedo sentarme en el suelo a esperar, encenderme un cigarro mientras pasa el tiempo; llevo esperando inerme toda mi vida. O puedo levantarme y reconocer la habitación, poner en orden los muebles y escribir en ese papel en blanco que por fin se hacia donde voy, que ya se acabaron los porqués.

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