23 jun. 2016

23 de junio

Se dice de hoy que es la noche más mágica del año, donde supersticiosos y reticentes por un momento aparcan sus diferencias y piden sus deseos, a su manera, pero se encomiendan al poder de la noche más corta del año.

Yo tengo un deseo, simple y sencillo; quiero sentirme realizada, levantarme cada mañana y saber que estoy haciendo algo que querré seguir haciendo al día siguiente, y al otro y al otro.
Quiero un trabajo que realmente me llene, que me de para sobrevivir durante un mes, que me llene la boca al decirlo y no que me sienta infravalorada como me siento hoy.

Por otro lado, hoy es la noche más mágica del año y no te tengo a mi lado para ver juntos las hogueras, mientras te lleno de besos por todos los recovecos de tu cuerpo que tenga más a mano, haciendo todos los rituales de los que tanto hablan aunque no nos hagan falta, porque ya nos tendríamos el uno al otro.
Puede que esta noche no te eche tanto de menos como las otras 364, pero simplemente porque ésta será más corta que todas las demás, aunque puede que te eche más de menos por todo el simbolismo que atañe, todavía no lo tengo realmente claro. Sólo se que te necesito aquí, abrazándome, dándome tu calor en esta fresca noche de San Juan.
Porque no quiero el calor de las hogueras, simplemente con el tuyo no necesitaré nada más.

En esta noche de las brujas mi corazón clama más alto que el resto de mi persona, intentando atraerte de la manera que sea. Porque si verdaderamente existe la magia esta noche, nuestro encuentro estará muchísimo más próximo.

11 jun. 2016

Dolor

Documentarse es un absoluto coñazo. No voy a cortarme con las expresiones. Pero creo que inventarse un mundo complejo rico en reglas es un paso demasiado avanzado todavía. Primero localizaciones reales, luego rienda suelta a la imaginación. Y más ahora que estoy en plena crisis creativa. Todavía.
Sigo pensando igual, seguir escribiendo y corregir sobre lo escrito. Los esquemas no van conmigo, prefiero ir a la aventura, con una idea firme y una pequeña brújula que me ayude a no perder el norte. Aunque la verdad no se si este sea el mejor momento para nada. Tengo la cabeza en otra parte. Hace poco he estado leyendo que el paracetamol alivia los dolores de un corazón roto. Supongo que tendré que chutarme hasta que el efecto de la droga me de algún tipo de lucidez que me ayude a pensar en otras cosas.
Primero que si estando feliz no se inspira igual, lo típico de que los artistas desdichados suelen ser los más prolíficos, pero el dolor persistente también me cierra. Ahora mismo tengo miedo de no valer para esto por mucho que me esfuerce, aunque crea que es una idea buena y con bastante fuerza. Vuelvo a estar asustada y desorientada, sin brújula, sin mapa, sin nada.
Quiero volver a encontrarme, a ver marcada la senda por la que seguir, pero supongo que por ahora lo que me queda es marcar yo misma mi propio camino. Suficiente por hoy. No más documentación, no más creatividad. Me duele la cabeza y el pecho, aunque puede que sea por tanto fumar. ¿Artista atormentada? Puede. Ahora mismo me siento dentro de ese perfil.

8 jun. 2016

Los colores opuestos también se complementan

Me gustan las canciones románticas clásicas, el correo tradicional y una buena taza de café.
Me gusta el rock a todo volumen, tan alto que me impida escuchar mis propios pensamientos.
Me gustan las fotos y los colores pastel, un labial de un color oscuro y los perfumes dulzones.
Me gusta la pizza, el pollo, la pasta rellena y las coles de bruselas.
Me gusta leer y escribir, un buen videojuego y una noche de fiesta llena de alcohol.
Me gusta la gente que habla correctamente y tiene cultura, que siempre tiene un tema de conversación.
Me gusta fumar y correr cuando me lo pide el cuerpo.
Me gusta creer en el tiempo y en un futuro positivo.
Me gusta estar sola en mi habitación, con la única compañía de mi cama y un buen libro.
Me gusta salir de fiesta con un grupo de amigos con el que chismear y reír hasta que duela.

¿Que a qué obedece todo esto? No lo se, ¿a la complejidad tal vez? ¿Al contraste? A que lo bonito de esta vida es pintarla con colores que no se complementen de cerca, pero que al dar un par de pasos hacia atrás veas la pintura y digas: pues oye, no está nada mal después de todo.

7 jun. 2016

Tengo una crisis creativa.

Pero de las gordas.
No una del tipo "no se me ocurre una idea, voy a pensar en otra", no. De las de vacío existencial, de las de pérdida absoluta de la fe.
Si, es verdad que estoy escribiendo, pero la gran parte de lo que plasmo no me gusta o no me termina de convencer del todo, aunque creo que eso es bueno, mientras no deje de escribir siempre puedo ir modificando lo ya hecho y añadiendo más cosas; porque esa es otra, siento que no avanzo, que sintetizo demasiado y no soy capaz de extenderme. Creo que por eso es que he creado a un personaje charlatán, para ver si a mí misma como escritora se me pega algo.
Supongo que mientras no deje de escribir la cosa podrá avanzar, mientras siga leyendo y avanzando al mismo tiempo por ambos caminos.
Creo que de todas maneras no solo es una crisis creativa, creo que podría llegar a considerarse una crisis existencial. Me he dado cuenta analizando las explicaciones que le he dado a mi personaje para justificarse: una sensación de asfixia. Puede que eso sea verdaderamente lo que tengo yo, mi persona física, una vida asfixiante en la cual, el poco oxígeno que consigo metabolizar, es empleado en seguir la rutina y descansar de la misma de un modo vegetativo, con el cerebro en modo hibernación. Eso es lo que quiero evitar, el giro que me gustaría dar, porque todavía a mi rutina actual le quedan meses para poder ser modificada y creo que podría compatibilizar bien siendo capaz de armarme de valor, de ánimos y de fuerzas; cosa que constituye una armadura bastante pesada.
Para ser sincera, creo que la idea que tenía acerca de esta entrada en mi cabeza era bastante distinta, pero las cosas de un trabajo tan exigente es la imposibilidad de parar un momento a reflexionar y apuntar ideas. Me siento como un perro blanco entre una jauría de especímenes negros, no encajo en la vida que llevo actualmente y no es la que me gustaría perpetuar "hasta que la situación cambie". Estoy ya cansada del mismo mantra que jamás se repite, pero se, muy en mi interior, que tarde o temprano cambia, porque he sido testigo de las hazañas del tiempo, sé a ciencia cierta que pone todo y a todos en su sitio, ese es el único resquicio de fe que me queda.
Por eso no puedo dejar de escribir, aunque no me guste lo que salga, porque se que, perseverando, podré conseguir un buen resultado y todo el esfuerzo y las pérdidas de ilusión habrán merecido la pena con creces.
Tengo una crisis creativa, pero desde luego, no una crisis de fe.