11 jun. 2016

Dolor

Documentarse es un absoluto coñazo. No voy a cortarme con las expresiones. Pero creo que inventarse un mundo complejo rico en reglas es un paso demasiado avanzado todavía. Primero localizaciones reales, luego rienda suelta a la imaginación. Y más ahora que estoy en plena crisis creativa. Todavía.
Sigo pensando igual, seguir escribiendo y corregir sobre lo escrito. Los esquemas no van conmigo, prefiero ir a la aventura, con una idea firme y una pequeña brújula que me ayude a no perder el norte. Aunque la verdad no se si este sea el mejor momento para nada. Tengo la cabeza en otra parte. Hace poco he estado leyendo que el paracetamol alivia los dolores de un corazón roto. Supongo que tendré que chutarme hasta que el efecto de la droga me de algún tipo de lucidez que me ayude a pensar en otras cosas.
Primero que si estando feliz no se inspira igual, lo típico de que los artistas desdichados suelen ser los más prolíficos, pero el dolor persistente también me cierra. Ahora mismo tengo miedo de no valer para esto por mucho que me esfuerce, aunque crea que es una idea buena y con bastante fuerza. Vuelvo a estar asustada y desorientada, sin brújula, sin mapa, sin nada.
Quiero volver a encontrarme, a ver marcada la senda por la que seguir, pero supongo que por ahora lo que me queda es marcar yo misma mi propio camino. Suficiente por hoy. No más documentación, no más creatividad. Me duele la cabeza y el pecho, aunque puede que sea por tanto fumar. ¿Artista atormentada? Puede. Ahora mismo me siento dentro de ese perfil.

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