8 jun. 2016

Los colores opuestos también se complementan

Me gustan las canciones románticas clásicas, el correo tradicional y una buena taza de café.
Me gusta el rock a todo volumen, tan alto que me impida escuchar mis propios pensamientos.
Me gustan las fotos y los colores pastel, un labial de un color oscuro y los perfumes dulzones.
Me gusta la pizza, el pollo, la pasta rellena y las coles de bruselas.
Me gusta leer y escribir, un buen videojuego y una noche de fiesta llena de alcohol.
Me gusta la gente que habla correctamente y tiene cultura, que siempre tiene un tema de conversación.
Me gusta fumar y correr cuando me lo pide el cuerpo.
Me gusta creer en el tiempo y en un futuro positivo.
Me gusta estar sola en mi habitación, con la única compañía de mi cama y un buen libro.
Me gusta salir de fiesta con un grupo de amigos con el que chismear y reír hasta que duela.

¿Que a qué obedece todo esto? No lo se, ¿a la complejidad tal vez? ¿Al contraste? A que lo bonito de esta vida es pintarla con colores que no se complementen de cerca, pero que al dar un par de pasos hacia atrás veas la pintura y digas: pues oye, no está nada mal después de todo.

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