16 feb. 2017

Todo pasa por algo

Todo sucede por algo. Una frase que siempre se dice para consolarnos, refugiarnos, o regocijarnos, depende del algo que haya sucedido.
No se como explicarme sin dar demasiados detalles que no tengo ganas de contar. De todos modos, se de sobra que esto lo estoy escribiendo para mi, no debería tener tanta cautela. Nunca está de más prevenir.
Me he dado cuenta de que han pasado más de un par de horas, prácticamente un día entero, y no me siento mal. No me siento distinta. No me falta nada. Es una sensación extraña, pero creo que es la única que tengo en claro ahora mismo. En este preciso momento. Supongo que algo es algo.
La que me sigue quitando el sueño ya es una vieja amiga que no me abandona, se va de vacaciones pero siempre termina volviendo. En esos momentos en que la mente está más dispersa y es más propensa a divagar entre distintas posibilidades. En uno de esos momentos de dispersión he decidido que quiero que mi canción de boda sea "I want to spend my lifetime loving you". Lo digo sobre todo para no volverla a olvidar. El día que haga la lista de reproducción para ese día probablemente tenga opciones nuevas. O no, quien sabe.
El caso, dejarse llevar. No lo estoy haciendo nada mal hasta ahora, creo. Esperar se me da bien. Llevo ya mucho tiempo de práctica. Esperar tranquilidad. Esperar una vida mejor. Esperar buenas oportunidades. Esperar... Esos sueños que vienen y van desde hace años, que varían ligeramente en situación, pero en esencia siempre han sido el mismo. Y aquí me pregunto, ¿ley de la atracción? Los cojones. Eso me ha funcionado únicamente una vez en mi vida. Dentro de poco hará 10 años de ese momento. Soy una ilusa, a parte de una mujer mayor. Y sigo sin haber aprendido absolutamente nada. Si, es verdad, hay cosas que reconozco que me han salido bien y que harían sentir orgullosa a mi "yo" de 16 años, pero hay otras en las que seguramente hubiese cambiado el rumbo. A lo mejor habría tenido motivación para estudiar más, para ser más sociable, para ser más simpática, menos prejuiciosa, menos confiada. Se que son cosas que no se pueden cambiar, no podemos volver atrás, no puedo sentir celos de la vida que habría tenido de haber tomado otras decisiones. Y terminamos volviendo al hecho de que todo pasa por algo.
¿Es normal que ese algo se haga de rogar tantísimo tiempo? Toda una vida. Podría morirme mañana y no haber conseguido nada. Un alma atormentada con millones de cosas pendientes. No quiero morirme mañana, ni en un plazo corto de tiempo, pero no quiero seguir esperando. Pero no hay fichas que pueda mover para avanzar, por lo que no me queda de otra.
Tengo confianza, tengo esperanza, tengo ese cosquilleo que me gusta, pero que cada vez que aparece me aterra más y más. Puede que el sexto sentido esta vez si esté bien enfocado. O solo sean los días previos a la regla.
A veces ser mujer es demasiado complicado. 24 años no me han enseñado gran cosa.

9 feb. 2017

03•02•2017

Una mano en la hendidura del cuello, bajo la mandíbula, el pulgar acariciando el hueso con suavidad. A veces no hace falta nada más. Detonamos la bomba.
Se miraron a los ojos como jamás imaginaron que llegarían a mirarse, con la vista bailando desde los mismos hasta la boca y vuelta a subir. Las respiraciones se acompasaron. Los párpados cayeron. Las narices se rozaron mientras los labios se entreabrían, endulzando y caldeando el escaso espacio que quedaba entre sus rostros. Un primer contacto. Ese sonido que te pone los pelos de punta y que quieres volver a escuchar una y otra vez. Y otra. Y otra. Labios suaves que danzan al unísono aún sin haber ensayado nunca esa pieza.
¡Qué bien suenan los besos! ¡Qué rápido pasa el tiempo entre ellos!
Entonces se separan.
Y lo que vendrá... simplemente una hoja en blanco que poder rellenar a su antojo.