5 abr. 2017

Ave Fénix

Resulta complicado enfocarse en las cosas buenas de la vida cuando por todos lados te bombardean con desgracias, catástrofes y maldad.
Siria, sin ir más lejos. No hace falta que entre en demasiados detalles.
¿Viste lo del atentado en San Petesburgo? Todavía nos estábamos recuperando del de Londres, no han dejado hacer costra en una herida cuando ya están abriendo la siguiente.
No, no me acabo de enterar, se que fue hace un par de días, pero ya sabes, la inspiración llega cuando llega, y para hablarte hoy, es esto lo que se me ha venido a la mente.
Puede que te resulte una tontería soberanamente grande, pero, ¿no te resulta curioso que, a medida que se acercan las fechas de semana santa, todo se revuelve a nuestro alrededor? Recuerda que mi religión es la del tiempo, esto no es ninguna manifestación de fe cristiana, simple y llana coincidencia. Tendría que elegir bien a la persona con la que debatir esto.

En verdad, estoy casi segura de que nadie es capaz de pensar de forma positiva después de ver un telediario, esa famosa frase de "pues tampoco estoy tan mal". Creo poder afirmar, sin lugar a dudas, de que las veces que la he escuchado ha sido en temas relacionados con la economía doméstica. El resto, la violencia terrorista, la corrupción, la escasez, catástrofes naturales, si nos las llevamos a nuestro terreno. Pensamos "el mundo va de mal en peor, ya no quedan resquicios para pensar bien". Y no es que no queden, es que no nos vemos con fuerzas para buscarlos y aferrarnos a ellos. Por descabellado que suene, es más fácil llorar que reír. Reír es de valientes.

Todo esto viene a que me he sentado delante de todos mis escritos y me he parado a pensar detenidamente. ¿Qué narices estoy haciendo con mi vida? No estoy desarrollando la nueva filosofía que nos abrirá la mente y nos descubrirá miles de cosas nuevas, más bien parece que estoy incitando al pensamiento negativo, al estado permanente de tristeza y resignación. Resignación. Esa es la palabra que quiero hacer desaparecer de mi día a día, ESA es la más dañina. Luchar es lo realmente difícil pero, ¿y lo bien que sienta la recompensa?

Hoy es uno de esos días en los que me siento capaz de cualquier cosa. Yo quiero, yo puedo, lo haré, lo conseguiré. Porque echándome a morir en mi casa lo único que conseguiré es estar triste y sola, pero saliendo a luchar puedo ganar algunas batallas y forjarme un buen ejército.

Hoy me siento bien. Me siento capaz. Me siento bonita, cosa que también es importante.
Hoy no voy a mirar los retrovisores, no me hacen falta. El camino está en frente, no detrás. Y si alguien quiere sumarse a la aventura, el asiento del copiloto está libre.

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