9 abr. 2017

Feria de las vanidades

Soy vanidosa, lo admito.  Y orgullosa, poseo las dos variantes.

He de resaltar antes de continuar, que anoche tuve uno de los mejores discursos mentales de mi vida. ¿Por qué todas las palabras ingeniosas e ideales surgen y se estructuran de maravilla cuando estamos en el baño o en la cama? La eterna duda del nacimiento de las ideas.

Orgullo y vanidad, estábamos con eso. Como ya sabrás, orgullo y vanidad no son sinónimos aunque muchas veces se confundan dado sus aplicaciones más subjetivas. El orgullo va en nosotros mismos, se crea de nuestra propia opinión, la vanidad por otro lado, va de la opinión que queremos que los demás tengan de nosotros. Ya sabes, el ego, esa... ¿característica?, no sabría definirlo bien; tan batallada y cuestionada.

Personalmente, el orgullo en su correcta medida convierte a las personas en ambiciosas y luchadoras por sus sueños. Fomenta la creación de nuevas ideas y persigue la autosuperación. Cuando la vanidad se interpone y crece al mismo tiempo que ese orgullo, en origen sano, es cuando la cosa se complica. A nadie le cae bien una persona narcisista, ¿a que no? Todo el tiempo yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo y, si sobra algo de tiempo, yo también. El orgullo con dosis de humildad puede mantener la vanidad a raya. Suena un poco a prescripción médica. Creo que estoy viendo demasiado House.

En términos más generales, ¿dónde están los límites del orgullo? Porque si bien puede ser virtud y defecto al mismo tiempo, algún límite tendrá que tener. Eso dependerá de la percepción, del orgullo de los demás y cómo no, también de su vanidad. Los hay que dirán que soy orgullosa por no dar mi brazo a torcer, ellos, a su vez, serán orgullosos de su propio modo de pensar. En este caso, no creo que el problema sea el orgullo, sino la falta de empatía. Todo el mundo se jacta de ser muy empático, pero a la hora de la verdad, el orgullo le da dos patadas. El orgullo en este caso no, la vanidad. ¿Qué nos vean débiles y condescendientes? No. ¡Jamás!
No es ser débil y condescendiente, la empatía demuestra una fuerza mental que no todo el mundo posee y no todo el mundo es capaz de ver. Es la ignorancia colectiva la que ensalza el poder mediante gritos y opiniones estrechas de miras. Es la falta de empatía la que nos hace vanidosos y es esa vanidad la que fomenta el orgullo malo, haciéndonos creer que somos lo que en realidad no.

¿Entonces soy el ser más horrible del universo? Soy orgullosa y vanidosa, lo he admitido en la primera línea. Si, soy orgullosa por quererme a mí misma antes que al resto. Soy vanidosa porque quiero proyectar en los demás la imagen de lo que quisiera llegar a ser, pero que todavía no soy. Pero tengo empatía. Se ponerme en tu lugar y entenderte. Se dialogar. Se examinar las varillas del abanico en busca de todas las opciones. Llegados a esta parte dirás, "si, si que eres orgullosa, madre mía, no dejas de hablar de ti y de todas tus virtudes. Por lo que dijiste antes, esto es vanidad." Te voy a decir una sola cosa y ya la meditas con la almohada luego. Si ensalzamos nuestras virtudes, virtudes existentes y demostrables, ¿sigue siendo vanidad? ¿Es más políticamente correcto ensalzar nuestros defectos para así demostrar más humildad? Yo creo que no. Si tratas de ensalzar una humildad que realmente no posees quedarás como vanidoso de igual manera. Te insulfas un ego negativo que, en el fondo, no te hace feliz. Nadie es feliz haciéndose la víctima sin que haya algún trastorno de por medio. En jerga médica podría asemejarse con el síndrome de Münchhausen, solo que en vez de fingir dolencias o provocártelas, buscas atenciones de una forma más subjetiva. Menos plausible.

"¿Münchhausen? Si, definitivamente te estás pasando con House". Calla y escúchame que ya estoy terminando.
No estoy buscando atenciones y ya he aprendido que únicamente me tengo a mí misma. Soy orgullosa por amor propio y vanidosa para inyectarme motivación. Puede que no sean los caminos más adecuados, pero ambos sabemos que nadie es bueno al 100%. El yin y el yang. Lo malo dentro de lo bueno. Lo bueno dentro de lo malo. Pensar que un león no va a devorarte por el mero hecho de ser vegetariano te va a acarrear muchos, muchísimos palos. ¿Estoy diciendo ahora que debemos de ser puramente malos y todo nos saldrá bien? No, porque para mi, el karma existe y siempre llega. Más tarde o más temprano. Simplemente buena sí, pero tonta no.

«Todo el mundo miente. La única variable es sobre qué.»

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